sábado, 26 de febrero de 2022

Capturan hombre que atacó un bus del #MÍO en #Cali; había estado tres veces en la cárcel

Este viernes fue capturado el motociclista que había vandalizado un bus del sistema de transporte masivo en el centro de Cali, el pasado 17 de febrero y del cual se ofrecía una recompensa de hasta 10 millones de pesos.  Las autoridades aseguraron que el hombre ya había estado tres veces en la cárcel. 

El hecho quedó registrado en video donde se mostraba cómo el implicado arremete contra los vidrios de un articulado, después de haber invadido el carril exclusivo de este transporte.                                                                                        Después de una investigación llevada a cabo por la Policía se permitió establecer que el sujeto tenía orden de captura vigente por concierto para delinquir con circunstancias de agravación punitiva, homicidio y porte ilegal de armas de fuego, por hechos ocurridos en el año 2017 en el sector de Menga, cuando fue asesinado un policía adscrito al Gaula de la Policía Valle.                                                              Según las autoridades, el capturado de 31 años, para la fecha de los hechos pertenecía a una estructura delincuencial que a su vez estaría al servicio de otra organización criminal con injerencia en el municipio de Buenaventura.

Además de esto, el sujeto ya había estado tres veces en la cárcel por delitos como homicidio agravado en grado de tentativa, hurto, porte ilegal de armas de fuego y uso de documento falso.
"Es bueno llamar la atención y verificar lo que está sucediendo con sujetos de esta alta peligrosidad, inmiscuidos en tentativas de homicidio de funcionarios públicos de nuestra Policía Nacional desde el 2017, qué hacen por fuera de la cárcel", dijo el secretario de Seguridad y Justicia, Carlos Soler Parra.                                              "Este hombre es un peligro para la sociedad, la ciudad y la manera tan campante como va por el mundo asesinando a funcionarios públicos y atacando el transporte masivo. Es realmente una persona de alta peligrosidad que debe estar intramural y ojalá en una cárcel de alta seguridad", concluye el secretario. 
 
Mientras las autoridades definen su situación judicial, se está llevando a cabo una investigación judicial en su contra por perturbación del servicio de transporte y daño en bien ajeno. 

lunes, 21 de febrero de 2022

¿Abandonados? Los 15 corregimientos de Cali reclaman más atención a sus problemáticas



La zona rural de Cali podría ser una postal del paraíso. El aire puro que se respira y sus quebradas de agua cristalina que, como venas, atraviesan una infinidad de campos verdes llenos de flora y fauna, hacen que recorrer alguno de sus quince corregimientos sea un deleite para cualquier citadino que desee olvidarse del estrés del día a día. Sin embargo, quienes viven en estos territorios se están enfrentando a problemáticas que hoy en día les están generando una enorme preocupación.

Por esto mismo, el pasado 12 de febrero, ediles de la zona rural se reunieron con el Concejo de Cali para hablar de temas que los están afectando fuertemente, como el mal estado de las vías que los comunican con la ciudad, la inseguridad e, incluso, la falta de agua en algunas escuelas de las veredas.

Ayadith Ortega, edil del Corregimiento de Los Andes y Alirio Silva, de Pance, fueron quienes expusieron estas situaciones. ¿Cuál es la realidad de lo que están viviendo?

Las problemáticas de barrios, comunas y corregimientos serán debatidas en las sesiones ordinarias del Cabildo e iniciarán el 1 de marzo. Ediles podrán transmitir sus inconformidades.
Problemas con las normas ambientales
El hecho de que los corregimientos estén ubicados en zonas de protección, reserva natural y Parque Nacional, hace que se dificulten los permisos de construcción y de titulación de terrenos para las personas que llevan años viviendo allí.

Además, días atrás, el edil de Pance, Alirio Silva, había denunciado que no hay vigilancia por parte del municipio en las obras que algunas personas realizan sin permiso en los corregimientos.

Sobre este punto, la concejal Alexandra Hernández remarcó: “La zona rural tiene problemas de titulación, yo he propuesto modificar el POT (Plan de Ordenamiento Territorial) para mirar ese proceso y el del uso de suelo, para así poder tener actividades económicas, pero cuidando el medio ambiente”.

Invasión del espacio público e inseguridad
Ayadith Ortega, edil del corregimiento de Los Andes y presidenta de los ediles de la zona rural, manifiesta que la inseguridad aumenta en los corregimientos. “La comunidad ha sido víctima de robo en las vías y fincas, donde los ladrones se han metido. También debemos acompañar a las muchachas a tomar el MÍO, porque tipos raros las han intentado violar”.

Ortega expresa que esto se debe a que el corregidor de los Andes es enviado cuatro días de la semana a Navarro. “Estamos desamparados”, dice, asegurando que en El Saladito y Villa Carmelo se vive algo similar.

Al respecto, la concejal Natalia Lasso opina: “En los corregimientos hay limitaciones en el pie de fuerza. Dos o tres policías no pueden atender una extensión de territorio tan amplia”.

Por otro lado, los fines de semana suponen un inconveniente para Los Andes, que se llena de vendedores ambulantes y visitantes que no solo obstaculizan las vías, sino que también dejan las zonas naturales llenas de basura”.

Falta de agua potable en colegios
Jefry Lorena Lerma, la presidenta de Asoediles, señaló que en los corregimientos hay escuelas en donde no llega el agua potable.

“Hay colegios que carecen de este servicio y viven un viacrucis con los niños porque la UAESP (Unidad Administrativa Especial de Servicios Públicos) no llega”, dice.

Aunque la edil Ayadith Ortega afirma que esta problemática ocurre en gran parte de los corregimientos, Marco Vera, director de la UAESP de Cali, sostiene que solo hay dos escuelas en los 15 corregimientos que no tienen agua potable y están en El Saladito (Cabecera) y Dos Quebradas.

Vera argumenta, además, que en la zona rural hay 52 veredas con planta de tratamiento de agua potable.

Sobre las diferentes problemáticas que afrontan las personas que viven en estos sectores cercanos a la ciudad, el director del UAESP expresó: “La pandemia hizo que mucha gente que vivía en la zona urbana se trasladara a la rural. Entonces, esto ocasionó una mayor demanda de servicios públicos, que tienen una capacidad limitada. Por ejemplo, en el corregimiento de Montebello hay dificultades con el agua potable debido a que se han incrementado las construcciones en alturas, que han traído una mayor cantidad de habitantes”.

Sensación de abandono
En el imaginario de los habitantes de la zona rural, hay una sensación de abandono por parte de la administración municipal. Así lo dejó saber Jefry Lorena Lerma, presidenta de Asoediles.

“La ley 2086 que se sancionó el 4 de marzo del 2021 no solo nos reconoce el pago de honorarios, sino también la capacidad de citar secretarios y subsecretarios, pero muchos no vienen”.

Sobre esto, la concejal Natalia Lasso opinó: “Es importante entender que las estrategias de la Alcaldía no pueden abordar los quince corregimientos por igual. Al contrario, deben formularse estrategias específicas y acordes a las necesidades que tiene cada lugar”.

Lasso profundizó su idea de la siguiente manera: “Por ejemplo, el problema de movilidad en corregimientos como Los Andes, Pance, Felidia y Pichindé tienen un componente comercial y turístico, por lo que se necesitan estrategias específicas que incorporen las necesidades de los comerciantes del sector y el flujo de visitantes que llegan”.

De esta forma, los corregimientos de la zona rural de Cali esperan apoyo de la administración para poder resolver cada uno de sus dolores de cabeza.

Vías en mal estado
Uno de los puntos que los ediles presentaron ante el Concejo fue el del mal estado de las vías primarias, secundarias y terciarias en cada uno de los corregimientos.

Al respecto, Alexandra Hernández, concejal, indicó: “Las vías son un calvario. Cada que llueve las personas que viven en la zona rural se quedan encerradas y la malla vial se cae a pedazos”.

Frente al Concejo, los ediles también sostuvieron que el transporte rural no fue articulado con el servicio del MÍO, por lo que esto representa un gasto que les encarece la vida.

viernes, 11 de febrero de 2022

Por qué no se logran frenar los atracos en las calles de Cali? Esto dicen los expertos



En el sistema de transporte masivo de la ciudad se realizan diferentes controles por parte de la Policía para evitar que se presenten hurtos. También se realizan controles de antecedentes a los usuarios.

El 82,3 % de los caleños se siente inseguro en la ciudad y el 77,2 % lo atribuye a la situación de hurtos que azotan Cali. Y no se trata de un tema solamente de percepción, de hecho, las cifras de las autoridades indican que en enero de este 2022, de las diez modalidades de hurto que más impactan a la ciudadanía, el de personas fue el único que no tuvo reducción y se ha presentado un aumento en el último año. Entre enero y noviembre del año pasado hubo 16.566 denuncias, mientras que por meses, el primero del 2022 tuvo 13 % más casos que el mismo mes del año anterior.

Los porcentajes de percepción ciudadana se desprenden del análisis de la más reciente encuesta del programa Cali Cómo Vamos, que agrega que el 61 % de los consultados fue víctima de un atraco en días anteriores a la encuesta.

Para expertos en seguridad ciudadana, el documento revela una realidad que es innegable y es que el problema del hurto a personas es muy complejo y no se está enfrentando de manera efectiva de parte de las autoridades regionales y del Gobierno Nacional.

Para Néstor Rosanía, director del Centro de Estudios en Seguridad y Paz, a las dificultades para enfrentar este delito se sumaron los impactos de la pandemia, que provocó un efecto social y económico que terminó por repercutir con fuerza en la seguridad urbana por lo que el experto considera que hace falta una política de prevención.

“Al analizar las cifras se puede concluir que estamos ante un rebote. Hay que tener en cuenta que la pandemia provocó una reducción de todos los delitos a más del 30 %, pero porque estaban activas las cuarentenas y la gente, incluídos los delincuentes, no estaban en las calles. Las secretarías de seguridad de las ciudades, lo mismo que el Gobierno, celebraron estos éxitos en materia de seguridad, pero eso era un sofisma. Nada de esa reducción en las cifras obedeció a una gran estrategia de seguridad o a que se estuvieran dando golpes contundentes, sino una situación coyuntural. No se crearon políticas públicas, no se avanzó en esos meses”, dice Rosanía.
Lea además: Testigo de la excongresista Aida Merlano, recibió una amenaza de muerte en su contra

El especialista añade que, además, la pandemia provocó un aumento en el desempleo y en la pobreza, ambos factores que impactan en materia de seguridad. “Las cifras de desempleo y pobreza se dispararon, lo que lleva a una descomposición social. En ese momento se debió diseñar un programa de atención integral, pero no se hizo y eso ha ayudado al deterioro de la violencia”.

El analista de seguridad dice que el fenómeno en el que se usa violencia para hurtar es relativamente nuevo en el país y está ligado a comunidades de México y Venezuela.

“Tradicionalmente, en Colombia se ha usado la intimidación para hurtar, pero la expansión del crimen organizado internacional lleva a que se deteriore la delincuencia común, entonces esa influencia hace que ahora los delincuentes vayan listos a asegurar a su víctima, eso quiere decir que al causarle daño con arma de fuego o arma blanca, garantiza el botín y su huida, porque no hay alertas del afectado”, agrega Rosanía, quien además explica que los robos a personas no requieren una logística tan compleja como los asaltos a comercio, a casa y de vehículos y los productos robados no son fáciles de vender de manera veloz y necesita de una cadena ilegal más compleja.
Alberto Sánchez Galeano, investigador en temas de seguridad ciudadana, dice que otro elemento que hace muy complejo reducir las cifras de robos a personas es la impunidad. “En estos casos los castigos son prácticamente nulos la mayoría de las veces, inclusive cuando la persona es detenida en flagrancia. Este es el peor escenario de cualquier política criminal de un país. En el Código Penal hay muy pocos incentivos por lo que el hurto constituye un delito menor para muchos jueces sin tener en cuenta la afectación que esto tiene en la percepción y en la seguridad pública. Hay una falta de alineación entre la capacidad de la Fuerza Pública y los incentivos judiciales”

Sánchez Galeano agrega que hay una situación problemática adicional y es que hay un subregistro de los casos porque los afectados no denuncian los hurtos ante las autoridades. Los cálculos del experto señalan que por cada diez casos solo hay tres denuncias, lo que significa que al menos siete atracos no están llegando al radar de las autoridades, por lo que no se están desarrollando planes y políticas diseñados para enfrentar el problema en sus dimensiones reales.

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