sábado, 16 de abril de 2011

EN CALI, CUMBRE DE SEGURIDAD POR LO ALTO SIN TENER ENCUENTA ACIUDADANOS Y LIDERES CIVICOS

redaccion:calihoy
Sin tener encuenta la opinion de miles de ciudadanos de a pie, ni mucho menos a sus lideres civicos, el gobierno nacional y el municipal en compañia de gremios economicos elitistas se reunieron para "debatir" diran algunos como resolver la grave problematica de inseguridad que afecta a la capital caleña, sin embargo como informa elpais.com.co, la muy  anunciada   cumbre termino  discutiendo acerca de los recursos  que  requiere el palacio de justicia para su remodelacion, mientras los caleños, el pueblito, tendra que seguir lidiando con esta grave problematica  que deja  una secuela de dolor y muerte.
tal vez solo una masiva movilizacion de las fuerzas populares podra hacerle entender a estos ilustres gobernantes que las soluciones a esta porblematica se necesitan para ya.

Cumbre de seguridad terminó con una agenda pendiente 

http://www.elpais.com.co/elpais/judicial/anuncian-recursos-para-palacio-justicia-en-cumbre-seguridad


A pesar de que la cumbre nacional de seguridad convocada este viernes en Cali había sido programada para buscarle una salida a la problemática de homicidios, la discusión estuvo centrada en los recursos financieros para la terminación de las obras del Palacio de Justicia Pedro Elías Serrano, afectado desde el 2008 por un atentado terrorista perpetrado por las Farc.
Cerca de $18.800 millones fueron comprometidos a partir del 1 de mayo próximo para los trabajos de reconstrucción, asimismo el Inpec anunció el traslado de cien miembros de bandas criminales que están en las cárceles del Valle hacia el centro penitenciario de Cómbita (Boyacá), pero en la reunión no se alcanzó a hablar de medidas de seguridad para contrarrestar las muertes violentas ni los hurtos.
La cumbre inició hacia las 11:00 a.m. con la presencia del ministro del Interior y Justicia, Germán Vargas; el director de Seguridad Ciudadana de la Policía, general Orlando Páez; el director del Inpec, general Gustavo Adolfo Ricaurte; el comandante de la Tercera División del Ejército, general Leonardo Barrero; el alcalde de Cali, Jorge Iván Ospina; el gobernador del Valle, Francisco Lourido, miembros de la Bancada Parlamentaria, concejales y funcionarios de otras entidades gubernamentales.
A pesar de que este año en Cali se registra un incremento del 3,9% en los asesinatos, en la agenda del día se definió tratar los temas de las obras del Palacio de Justicia, el funcionamiento del sistema penal acusatorio, el hacinamiento en las cárceles y por último las muertes violentas, pero debido a que la discusión se alargó este último tema quedó por fuera.
Solamente el alcalde de Cali, Jorge Iván Ospina, se limitó a decir que después de Semana Santa el ministro de Defensa, Rodrigo Rivera, llegará a Cali para anunciar medidas especiales ante la oleada violenta.
Ospina no dio mayores detalles sino que manifestó que habrá más tecnología y se incrementará el número de uniformados que fortalecerán el programa nacional de Vigilancia Comunitaria por Cuadrantes de la Policía.
“La seguridad por cuadrantes funcionará si hay más policías. Actualmente tenemos 8.340 uniformados para cubrir la zona metropolitana que incorpora Cali, Yumbo, Jamundí y Candelaría, cifra que es inferior a la de otras ciudades”, expresó Ospina.
La próxima semana vamos a reunirnos con la Fiscal General para analizar la posibilidad de nombrar fiscales de descongestión en la ciudad.Germán Vargas, ministro. En la cumbre están presentes el ministro del Interior, Germán Vargas Lleras; general Orlando Páez, director de Seguridad Ciudadana de la Policía; el director del Inpec, general Gustavo Alfonso Ricaurte, así como el Alcalde de Cali, concejales y la bancada Parlamentaria del Valle.

Anuncian recursos para el Palacio de Justicia

Tras escuchar el diagnóstico financiero y estructural de la reconstrucción del Palacio de Justicia, el Consejo Superior de la Judicatura anunció que a partir del 1 de mayo próximo destinará 14.600 millones de pesos provenientes del arancel judicial.
A esta cifra se suman $3000 millones del Ministerio de Justicia y del Interior; $500 millones de la Gobernación del Valle y $600 millones de la Alcaldía de Cali.
Sin embargo, la magistrada Clara Inés Ramírez insistió en que se requieren $31.000 millones para la culminación de las obras del Palacio que estaría listo en el 2012.
"Llevamos 2 años, 7 meses y 15 días después del atentado y no hemos podido recuperar el edificio. Esto ha traído graves perjuicios para la administración de la justicia", añadió la magistrada Ruth Patricia Bonilla.
Indicó que los jueces están distribuidos en 15 edificaciones. “Los fiscales no pueden acudir, ni los defensores públicos, ni de conocimiento. Al Inpec tambien se le dificulta trasladar a los internos”, anadió la magistrada Bonilla.
“Cali requiere con urgencia el Palacio de Justicia no solo por los conflictos sino por una pronta y correcta administración de la justicia”, manifestó.
Por otra parte, el alcalde Jorge Iván Ospina defendió su gestión y dijo que el municipio sí ha invertido recursos en la rama judicial. Afirmó que se han destinado $15.000 millones en compra de predios para el búnker de la Fiscalía.
Sin embargo, el senador Alexander López salió al paso y dijo que iba a denunciar al Alcalde ante la Procuraduría por no haber invertido en la seguridad de los caleños, "su principal responsabilidad".
Entre tanto, el director de Fiscalías de Cali, Gilberto Guerrero, presentó un diagnóstico de la atomización de la justicia.
Reveló que 144 fiscales apoyados por 68 unidades del CTI y 72 policías de la Sijín manejan 40.789 procesos. “Los fiscales andan con el despacho en la mano, eso genera desgaste y riesgos por el transporte de carpetas que son elementos de valor", dijo Guerrero.
​Igualmente dijo que hay 57 vacantes, de los cuales tres son fiscales especializados, seis para fiscalías seccionales y tres para locales. "No se han podido cubrir por un fallo de la Corte Constitucional", precisó el Director de Fiscalías.
Entre tanto, el director de Fiscalias a nivel nacional, Néstor Armando Novoa, señaló que esto no puede resolverse aún, porque el avance proceso de selección de los aspirantes a cargos en el ente acusador depende de la decisión de la Corte Constitucional.
El alto funcionario también manifestó que para solucionar la falta de personal en la institución no puede resolverse con más nombramientos sino con la destinación de más recursos.
El Ministro del Interior y de Justicia manifestó que en dos meses presentará un plan para enviar más fiscales e investigadores a la Fiscalía.
Helen Velásquez, delegada de la Defensoría del Pueblo, solicitó que fueran nombrados más defensores públicos y se coordinara mejor su asistencia en las audiencias, “a veces hay cinco citas el mismo día y a la misma hora”.
“No nos vamos a ganar nada si nombramos más fiscales y los defensores no pueden asistir a las audiencias, así no podemos hacer justicia”, respondió Vargas.
El miedo camina por las calles de Cali

Por Jorge Enrique Rojas, reportero de El País.

http://historico.elpais.com.co/paisonline/calionline/notas/Septiembre282008/cali4.html 

Cifras. Este año los homicidios han disminuido un 21% en relación con el 2007. Sin embargo, los jóvenes siguen engrosando el número de víctimas: el 44% de los muertos no superan los 26 años. Los ataques contra hombres y mujeres mayores de 60 años, aumentaron un 50%.
Áymer Álvarez / El País
Aunque las estadísticas hablan de una mejoría, la ciudad permanece acosada por un clima de inseguridad. Las autoridades tratan, intentan, pero el antídoto no aparece.

Un pequeño gesto la delata. Un movimiento facial casi imperceptible, pero en realidad suficiente para descifrarla: apenas desciende del bus, exhala una bocanada de aire en señal de alivio. Luego corre, esquiva carros, aprieta los labios. Sólo hasta cruzar la puerta de la universidad donde cursa sicología, Magdalena vuelve a verse como una despreocupada estudiante de veinte años y no como una mujer histérica. Son las ocho de la mañana, llueve y no es día de exámenes parciales, pero la espalda de esa chica se deshace en sudor.

Juan Camilo es un oficinista jubilado que odia los perros. De hecho es alérgico. Sin embargo, todos los días se pasea por el parque de El Ingenio junto a un fila brasilero que muestra los colmillos mientras jala de la correa que le envuelve el cuello. Parece una broma, pero no: Juan Camilo, un hipertenso crónico que debe caminar por recomendación médica, dice que sólo de esa forma puede ejercitarse. Desde que acuchillaron a un vecino suyo por robarlo, él acude a esa bestial fórmula para

protegerse. Según cuenta, el perro fue entrenado y ahora es un arma letal de cuatro patas. Tal vez sea cierto y el nombre de Killer (asesino en inglés) no sea gratuito.

El timbre suena y María descuelga por el balcón de su casa una canasta de mimbre que pende de un cordel. Al enrollar el carrete encuentra de vuelta arroz, plátanos, espaguetis, tomate, pollo, un sobre de jugo en polvo y varias facturas pagadas. Del otro lado está José. Es el vigilante de la cuadra, pero para ella es más bien una aparición divina. María enviudó hace dos años cuando su esposo fue alcanzado por una bala perdida. Desde entonces prefiere no salir a la calle y la canasta es todo su contacto con el mundo. Hace meses que José no ve a esa mujer. El cordel lleva y trae notas con solicitudes. Y billetes y monedas para cancelar los favores. Una vez María escribió: “Perdone que no le dé la cara, pero prefiero evitar el riesgo de asomarme a la ventana”.

Malditas balas sin dueño

Aunque parezcan escenas rebuscadas de un cuento de terror, en esta capital que llaman Sucursal del Cielo las imágenes de hombres y mujeres atemorizados se repiten aquí y allá. No es por alarmar, pero Cali es una ciudad asustada.

Pese a la aparente mejoría en las cifras del Observatorio Social del Municipio, según las cuales el 2008 ha sido el periodo menos violento en los últimos 16 años y a la encuesta de percepción Cali Cómo Vamos, que dice que el 37% de los ciudadanos se siente más seguro que el año anterior, en las calles se advierte otra cosa.

Nada más en un sondeo realizado esta semana por El País a 240 habitantes de distintos estratos sociales (ver gráficos), el 93% de ellos manifestó que frecuentemente evita distintas zonas de la ciudad por miedo a que le pase algo, y el 87% aseguró que cada vez que sale de su casa siente que corre un riesgo inminente. ¿Por qué teme la gente?

Un policía al que le corresponde patrullar una zona residencial del sur dice que no hay una explicación precisa. Según él, Cali se convirtió en una olla de presión donde confluyen males heredados para los que aún no hallan antídotos posibles. “Todo el mundo sabe que aquí todavía quedan rezagos del narcotráfico, que la ciudad está acosada por la guerrilla, que hay mucha pobreza y que por hambre se mata y se roba. Quien no se prevenga con ese panorama tan negro, miente”.

De acuerdo con las estadísticas los robos han bajado: este año se habrían registrado 988 casos menos de hurtos a personas, que en igual periodo del 2007. Los homicidios no tienen estrato. Este año siete personas murieron de forma violenta en Granada. Todos los casos se relacionan con crímenes múltiples.
Pero también asustan esas cosas que han sucedido cada tanto en el marco de una lógica de lo absurdo y que irremediablemente nos han llevado a todos al plano de la vulnerabilidad: que la bomba al comando de la Policía, que la bomba al Palacio de Justicia, que la balacera en una vía del sur y los tres muertos del mazda gris, que la aparición de un cadáver sin cabeza, que la alarma de petardo en un almacén de cadena...

La posibilidad de que un hecho trágico toque a unos y otros se siente cada vez más cerca. No es cuento. Basta revisar los registros del Instituto de Investigación y Desarrollo en Prevención de Violencia del Valle del Cauca: entre el 2002 y lo corrido del año, 202 personas, algo así como el cupo de tres buses ejecutivos completos, murieron como consecuencia de balas perdidas en Cali. 32 víctimas tenían menos de 15 años de edad y lo más osado que hicieron el día de su fallecimiento, paradójicamente, fue respirar.

Ese miedo que enferma

Carlos Alberto Segura, sicólogo de la Universidad del Valle, cuenta que aunque no es el motivo inicial de consulta, en muchos de los pacientes que trata a diario se evidencia un temor generalizado como consecuencia de lo que pasa en esta ciudad. “Aquí hay mucha gente intranquila”.

La frase del siquiatra no es un tiro al aire: los síntomas de depresión, ansiedad, irritabilidad e insomnio, asociados directamente con el síndrome de estrés postraumático (que aqueja sobre todo a víctimas del terrorismo), aumentan día a día entre las estadísticas clínicas. Tanto así, que el Centro Médico Imbanaco incluyó entre su oferta médica una terapia basada en el mismo modelo que implementaron en los Estados Unidos para tratar a ex combatientes de Iraq y a familiares de las víctimas de las torres gemelas.

Gabriela Agudelo, una profesora a quien le han robado el bolso tres veces, le han arrebatado el celular otras tantas y a la que alguna vez le secuestraron su moto, dice que podría necesitar de esa terapia. Gabriela sufre de pesadillas recurrentes, sudoración excesiva y pánico escénico en lugares como semáforos en rojo y la terminal de transportes (donde fue atacada). La mujer tiene 37 años, pero cuando pasa por allí confiesa temblar como una chiquilla extraviada. Su caso se repite una y otra vez.

¿Pero qué pueden hacer las autoridades? ¿Cómo hacerle frente al problema?Eliana Salamanca, secretaria de Gobierno, asegura que pese al tamaño del reto, las autoridades se esfuerzan. Que la inseguridad se está controlando y que las cifras no mienten. “Las cosas están mejorando, la gente debe creer”, afirma.

Juan Camilo, el oficinista que se pasea por El Ingenio junto al fila brasilero, dice que tal vez sea cierto. “En Cali se necesitan más actos de fe”. Hace tiempo él vivió en Bogotá y Medellín y, según cuenta, en esas ciudades resucitadas parte del cambio se dio gracias a la esperanza de sus habitantes en que todo podía cambiar. Mientras habla, Juan Camilo no suelta el perro. Killer se rasca el lomo contra sus piernas, el hombre tose, la alergia se manifiesta. Su imagen es una metáfora voraz del miedo que habita la ciudad. Creer parece un don inservible cuando es de dientes para afuera.

En sus propias palabras

"¿Cómo no tener miedo si todos los días se ven más muertos y más robos? ¿Cómo tapar el sol con un dedo?". Maria Cecilia Villegas, ama de casa.

"Consecuencia de un pasado violento, la inseguridad está en el imaginario de la gente. Tenemos que trabajar en eso". Eliana Salamanca, Secretaria Gobierno.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Entradas populares

Archivo del blog