martes, 6 de mayo de 2014

La ciudad neoliberal como espacio para la exclusión social, la acumulación y la ganancia

Grupo de Estudio Socialismo en América Latina y Círculos Socialistas de Antioquia   

La ciudad es la obra más compleja y maravillosa de la humanidad, y sin duda, la más colectiva de todas. A pesar de todas las transformaciones que a través de la historia se han producido, sigue siendo, tal como lo concebía el mundo clásico, el espacio privilegiado de la convivencia, el intercambio cultural y político, el arte, la ciencia y la filosofía. Por lo tanto es también, el escenario más caracterizado y más complejo del conflicto social. Cada revolución pone en escena una ciudad distinta, pues ella es la sede del poder y de las instituciones, una especie de “joya de la corona” para todas las sociedades en todas las épocas.

Las ciudades igualmente sufren y expresan los conflictos cuando estos se tornan violentos: unas veces sitiadas, otras veces devastadas, saqueadas o bombardeadas, destruidas y reconstruidas, nunca dejan de ser una resultante del quehacer humano, y hasta sus cicatrices se convierten en monumentos históricos que pueden ser vistos por turistas y visitantes. La ciudad es huella histórica, pero no cualquiera, puesto que guarda la autoestima y la cultura de los pueblos como un legado para todas las generaciones futuras.

Las ciudades son historias acumuladas y conflictos sintetizados. Cada una es por tanto particular como territorio disputado por sus pobladores y también por los intereses que están más allá de ellos, que operan desde las regiones, los estados nacionales y los poderes mundiales. Cada ciudad es una unidad, pero contradictoria, multifacética y compleja; alberga el conflicto, las expresiones culturales, étnicas, artísticas, las formas económicas y las instituciones políticas. Es escenario privilegiado de la lucha de clases bajo unas condiciones territoriales establecidas y un desarrollo tecnológico determinado.

CIUDAD Y CAPITALISMO

El capitalismo ha plasmado en el desarrollo de las ciudades unas características históricas propias. Desde que la urbanización se hizo subsidiaria del desarrollo industrial, la sensación de caos ha acompañado siempre la percepción de la ciudad, que empezó a extenderse desordenadamente siguiendo la huella de las fábricas y amontonando sectores proletarios lejos de los centros cívico-comerciales, nucleados como insumos económicos alrededor de las unidades productivas. Desde entonces “urbanizar” fue un verbo gustoso para los capitales que se asociaron alrededor de la construcción de vivienda, disparando hacia las periferias rurales el tejido constructivo precario que reduce a las clases pobres a meras “habitantes” de suburbio. Las relaciones entre lo urbano y lo rural se hicieron complejas, los límites entre lo uno y lo otro se hicieron difusos, los usos del suelo se trastocaron y las clases subalternas empezaron una confrontación primero sorda y después explícita por acceder a la ciudad y rechazar una urbanización que los reducía a habitantes de una “ciudad dormitorio”.

Cuando irrumpe la industrialización, el concepto de ciudad se hace problemático. La extensión del tejido constructivo y su penetración desordenada en las áreas rurales, pronto generó en los trabajadores una conciencia de marginamiento respecto a la ciudad, es decir, respecto a la obra construida por generaciones enteras, de la cual estaban siendo apartados por la autoridad establecida en favor de la eficiencia productiva, por un lado, y de la valorización simbólica de un patrimonio centralizado, por el otro. En otras palabras, en tanto insumo productivo, la fuerza de trabajo debía estar concentrada alrededor de las fábricas, y estas, en la periferia cercana para tener fácil acceso a los recursos
provenientes de la naturaleza, como el agua y la energía.

Mientras el capital más avanzaba en la urbanización, la segregación y precarización de los pobres iba en aumento. Mientras más distantes estuvieran estos, las élites más se apropiaban del centro tradicional y lo saturaban de relatos sobre su propia pujanza y su capacidad de emprendimiento. Hacían de los centros cívico-comerciales sus propios espejos y les negaron todo protagonismo en la construcción de ciudad a los sectores previamente excluidos.

Así, bajo la consigna de “urbanizar”, que ideológicamente asociaba con “civilizar”, el capitalismo puso a las clases trabajadoras lejos de los centros de las ciudades, despojándolas de los beneficios de la vida propiamente urbana y de su dotación material. Es decir, las élites se reservaron la ciudad para ellas y les dejaron a los desposeídos la urbanización, las urbanizaciones. Pero la burguesía continuó y continúa utilizando un discurso falsamente incluyente: nunca ha reconocido que margina de la ciudad a los sectores populares, que la privatiza, que la niega a los trabajadores. Al contrario: mediante el instrumento técnico de los “perímetros urbanos”, mantiene que la ciudad es una comunidad unida e integrada social y económicamente.

Al desarrollar la urbanización y profundizar la segregación, el capitalismo se puso de espaldas a la construcción de ciudad. Renunció al proyecto cultural integrador y desarrolló los relatos ideologizados de la explotación de ventajas comparativas, la competitividad, el empresarismo y la innovación. Luego de los capitales industriales, fundamentalmente aplicados a la construcción de vivienda, fueron los financieros los que tomaron la delantera, orientándose no solo a la construcción sino además a la destrucción de sectores enteros de las urbes, con el fin de abrir espacio a nuevas inversiones y nuevas utilidades especulativas. Se desata así la esquizofrenia de la renovación urbana, la planeación y la valorización, las nuevas estrategias de acumulación de riqueza y segregación de los excluidos.

La ciudad pues, no es la urbanización, así el perímetro urbano confunda ambos elementos. Es fundamentalmente un conjunto complejo de relaciones sociales dadas en un territorio y espacio físico más o menos delimitado, el cual genera unas actitudes y unos comportamientos culturales particulares. La cultura urbana es una práctica social que privilegia el valor de uso de la ciudad, en oposición a la concepción capitalista que solo le da valor de cambio. Estos dos conceptos, valor de uso opuesto a valor de cambio, son la piedra de toque que diferencia el relato capitalista del relato anticapitalista sobre la ciudad. Valor de uso o valor de cambio, patrimonio para la vida digna, la cultura, la convivencia, la política y la lúdica, o plataforma de negocios y ganancia para unos cuantos privilegiados; estos son los contornos del conflicto de clase que se alberga en las prácticas urbanas y en la tramitación de sus conflictos. El capitalismo es cada vez más urbanizador, mas inversionista y más orientado a la ganancia. La mayoría de la sociedad en cambio, reivindica y construye ciudad al reclamar lo urbano como derecho y como espacio para la cultura, la política, el arte, la convivencia y el disfrute.

CIUDAD Y NEOLIBERALISMO

Durante las últimas décadas del siglo pasado, el aparato productivo del capital sufrió transformaciones drásticas en el marco de una revolución tecnológica que aún continúa su marcha. Las grandes plantas industriales se disolvieron o se reconvirtieron, expulsando inmensos volúmenes de fuerza laboral. Los índices de urbanización crecieron tanto, que el mundo académico debió incorporar semánticas nuevas para nombrarlos: metrópolis, ciudades región, megalópolis, conurbaciones. El capital financiero asume ahora la conducción urbanística en todos los países, utiliza el aparato estatal como un simple ejecutor de sus designios y conveniencias, convierte el sector de la construcción en el seguro y preferido destino de sus capitales. Esta es la razón por la cual el sector de la construcción ocupa el primer renglón de las economías de Latinoamérica, incluyendo por supuesto a Colombia, a despecho de los grandes déficits en vivienda, en saneamiento básico, en vías. Al capital no le interesa para nada solucionar problemas sociales, le interesa sobre todo la acumulación y la ganancia.

Las ciudades, especialmente del tercer mundo, fueron invadidas por actividades informales de “rebusque” que crecen más allá del límite de la legalidad. En estas condiciones de desempleo, informalidad y precarización laboral, de altos precios de la construcción y la infraestructura, la urbanización igualmente baja sus estándares de calidad y hace más duras las condiciones de vida para los habitantes desplazados a las periferias. El neoliberalismo impone a las ciudades sus políticas territoriales, basadas en la explotación de ventajas comparativas, calificando a aquellas localidades que no las tengan como “no viables”. El resultado inmediato es que las ciudades mal dotadas de infraestructuras de comunicaciones o débilmente conectadas con las redes del comercio globalizado, salen del juego económico, y aquellas que son puertos o poseen instalaciones modernas para el comercio internacional, reciben el grueso de las inversiones y las migraciones de población. El neoliberalismo provoca un trastocamiento de la organización territorial y de las jerarquías urbanas al interior y hacia el exterior de los países.

En las ciudades sometidas al designio neoliberal, lo no viable pasa a ser todo aquello que no esté o no se pueda integrar en forma expedita a las grandes redes de mercado que trascienden lo local. Las leyes del mercado se convierten en política pública urbana que endurece la discriminación y la hace más odiosa para millones de pobres a los que solo se reconocen como “habitantes”. Los capitales financieros e inmobiliarios, al comando del estado, se convierten en los máximos gestores urbanísticos encargados de ordenar el espacio para los grandes negocios e inversiones, en una espiral de valorización del capital que jamás puede dejar de crecer. Los bancos, las firmas constructoras y los promotores inmobiliarios bajo la protección del estado y la bandera de la “renovación urbana”, expropian a los habitantes originarios las zonas urbanas requeridas para sus inversiones, utilizando formalidades legales que a duras penas guardan las apariencias, construyendo, destruyendo y volviendo a construir, en un círculo vicioso especulativo que nunca termina.

En la explotación de ventajas comparativas, el capital anda en la búsqueda de rentas de monopolio, que extrae en tanto explota los patrimonios ambientales y culturales que los pobladores urbanos han logrado acumular. De esta manera, las expresiones folclóricas, las tradiciones históricas, los imaginarios populares, las exclusividades productivas y la amabilidad de las gentes, son convertidas en marca por los empresarios privados del turismo y los negocios para generar beneficios inmensos que no gotean hacia las clases populares que los han producido. En pocos terrenos es tan evidente la paradoja de la producción social y la apropiación individual de la riqueza.

Las estrategias de los capitales dominantes para moldear las ciudades según sus intereses son ya bien conocidas: los mecanismos de avalúo predial y de valorización, los Planes de Ordenamiento Territorial (POT) que fijan limites urbanos y rurales, zonas, usos y estratificación barrial, los planes parciales de renovación urbana, etc.; todos estos mecanismos tienden a favorecer la inversión inmobiliaria y la obtención de inmensas ganancias, así el costo social sea el desplazamiento forzado de los pobladores sin capacidad de pago, la entrega de los mejores sectores de ciudad a los privados, los más pudientes y los grandes negocios. Todos estos instrumentos, más los manejos del orden público y la economía, entre los más relevantes, organizan el sistema urbano en el actual contexto de dominio del capital financiero globalizado. Tales son en síntesis las estrategias básicas del proyecto neoliberal para la ciudad: una transformación de los centros urbanos en plataforma de negocios, dejándoles a los pobres una urbanización sin ciudad.

La locomotora constructiva-destructiva del capitalismo ha echado abajo las construcciones tradicionales de las ciudades en casi todo el mundo. Enemigo de la ciudad, el capital no ha respetado el legado cultural y artístico que las anteriores generaciones crearon. También lo histórico sigue siendo sistemáticamente derribado, para que los bancos y las inmobiliarias tengan vía libre y se enriquezcan indefinidamente.

Decir ciudad neoliberal es ya un contrasentido. Lo que queda de ciudad hoy es la cultura, la convivencia y lo común que los ciudadanos han edificado y mantienen contra el asedio de los proyectos inmobiliarios. Los centros emblemáticos de ella son para el poder meros centros de decisiones, ajenos a proyecto alguno que recupere para las clases oprimidas el uso pleno de los bienes culturales, de los espacios públicos y de las infraestructuras más valiosas del espacio urbano.

EL DERECHO A LA CIUDAD

Dado el contenido excluyente de las políticas que el capital impone a la ciudad, y dado el concepto extraviado que el sistema tiene sobre la misma, la consigna que realmente apunta al meollo de ese asunto es la del derecho de las clases sociales oprimidas a ocupar y a usar los patrimonios materiales e intangibles que constituyen lo urbano. Las clases dominantes han hecho los negocios. Pero han sido las subalternas las que han llenado de sentido el espacio urbano y lo han enriquecido con sus prácticas, sus resistencias y sus conflictos. El derecho a la ciudad implica el rechazo a la pretensión de ser tratados como simples habitantes alienados en la rutina productiva y la reproducción de la fuerza laboral. Es la resistencia al encierro que impone la urbanización sin ciudad, las torres de apartamentos-colmena recostadas a las laderas, las autoconstrucciones informales sin asistencia del estado, la esclavitud impuesta a los pobladores por el abuso de las hipotecas y los inquilinatos, y los controles que obstaculizan a los marginados el libre uso de bienes y amoblamientos. Es la lucha de los marginados por el derecho al uso y disfrute de los servicios públicos y demás bienes propios de la ciudad, como el transporte colectivo y la vida nocturna. 

En tanto se trata de un proyecto libertario, un papel fundamental en esta lucha lo desempeñan aquellos sectores y fuerzas sociales que el capitalismo ha invisibilizado, como las mujeres, las minorías sexuales, raciales, y todos los que durante siglos han tenido que vivir bajo el anonimato. La relación entre ciudad y libertad viene del proyecto libertario que históricamente enarbolaron la ciudad antigua y la renacentista. Hace siglos las ciudades hacían libres a los hombres, pero el capitalismo la niega hoy a los ciudadanos del siglo XXI.

El derecho a la ciudad incluye desde luego las reivindicaciones a los servicios públicos, a los servicios sociales, a los bienes y a todos los intangibles que los pobladores urbanos requieren para llevar una vida digna. Pero es fundamental en este contexto, el de usar la ciudad desprivatizando su uso. 

El proyecto urbano de las clases oprimidas por el capital consiste en apropiarse la ciudad, usarla en igualdad de condiciones y desarrollar la cultura urbana. Por lo tanto queda incluido el derecho a planificarla, a ordenar su territorio y a mantenerla como producto de la sociedad toda. Desde luego, reivindicar las dimensiones humanas y sociales de la ciudad implica disputarle a las élites los equipamientos que las hacen posibles: la democracia necesita la plaza, la educación necesita la escuela, el deporte los estadios y el arte reclama los museos y galerías. La planificación urbana deberá respetar los derechos de todos e idear soluciones óptimas para la convivencia, la diversidad y la complejidad que implica lo urbano, en oposición a un urbanismo que refuerza la segregación y la ostentación de las minorías citadinas.

Parte fundamental de la lucha anticapitalista de contexto urbano conlleva la construcción de bienes comunes por las clases marginadas. De hecho, la ciudad es un bien común en tanto obra colectiva, pero el asunto clave es el de la apropiación de ella. Los bienes comunes no siempre son el patrimonio público, como las calles o los parques; son tales cuando son apropiados por la gente, cuando los ciudadanos accedemos a ellos y les damos los usos que nos parezca. Bienes públicos simplemente son aquellos que el estado construye y mantiene, pero muchas veces en función de utilidades para terceros. Otras veces tales bienes son cercados, bloqueados, o sus controles policiales llegan al extremo de despojar al ciudadano de su privacidad y libre albedrío. El patrimonio público es necesario, pero también la acción política de los sectores sociales orientada a convertirlos en bienes comunes urbanos.

El derecho a la ciudad tendrá que ser entonces, un proyecto de poder que cotidianamente se juegue en la gestión urbanística, frente a la política territorial del estado, en los asuntos del orden público, la economía y la cultura. No consiste en una confrontación parcial o sectorial o la suma de ellas, sino una articulación de los movimientos sociales urbanos con voluntad autonómica, que en su desarrollo puedan arrebatar al poder establecido pequeños y grandes triunfos en la perspectiva de una democracia anticapitalista que traslade la toma de decisiones sobre lo urbano a quienes históricamente han construido la ciudad: a los sectores populares.

CIUDAD LATINOAMERICANA

Los orígenes de las ciudades en Latinoamérica se inscriben en el contexto de la conquista española. Fueron al mismo tiempo fuertes militares, centros administrativos y residencia de los poderosos desde donde organizaban las “entradas” a lejanas periferias para el saqueo y sometimiento de aborígenes. Durante las épocas de la colonia y la república, los centros urbanos fueron territorio de un intenso mestizaje racial y cultural que multiplicó las resistencias a la sociedad dominante. Las poblaciones originarias supervivientes a la catástrofe demográfica siempre se resistieron a la segregación y algunos grupos de ellas lograron penetrar los cascos urbanos, imprimiéndoles a las ciudades latinoamericanas unas complejidades de diversidad cultural que son únicas en el mundo.

En América Latina los índices de urbanización crecen aceleradamente. La estructura general de la ciudad latinoamericana contiene originalmente el principio colonial de un centro representativo que centraliza las instituciones públicas, religiosas y financieras, creando luego a su alrededor anillos comerciales y residenciales cada vez más elementales, dando lugar a una periferia degradada, indeterminada y pobre, donde se amontonan los excluidos del poder y la riqueza. Esta estructura básicamente se mantiene, pero desde la modernidad ha ido incorporando amplias regiones a la dependencia social y económica con unos centros urbanos expandidos que funcionan como plataformas de negocios y venta de servicios. Las relaciones centro-periferia se han modificado hacia la regulación de la dependencia regional, ya no de varios centros urbanos, sino generalmente de un polo que atrae los excedentes de economías a menor escala y subordina a las comunidades que los integran.

La ciudad latinoamericana actual funciona bajo el parámetro del extractivismo. Subordina a la periferia y se alimenta de ella; la institucionalidad está diseñada para garantizar los inmensos flujos de energía y recursos naturales que sostienen a centros urbanos superpoblados y no pocas veces depredadores del medio ambiente, atrapados en estilos de vida consumistas y nubes de dióxido de carbono, donde continúa creciendo la motorización individual y las construcciones agresivas con la naturaleza. Nuestras ciudades han recibido todo el peso de las políticas territoriales neoliberales, siendo sometidas a duros procesos de privatización de los patrimonios públicos, en buena hora enfrentados también por los movimientos sociales en muchas de ellas. Es evidente que los procesos de rebelión contra el neoliberalismo que recorren el subcontinente, están impactando la vida urbana al despertar la lucha de sectores marginados en las periferias que se lanzan sobre los centros de las ciudades antes vedados, para manifestarse y apropiarse de las calles y las plazas. Esas rebeliones han sido también urbanas en la medida que sus estallidos están propiciando cultura política y nuevas relaciones de apropiación de tales espacios céntricos.

CIUDAD COLOMBIANA 

La ciudad colombiana comparte la crisis que la ciudad neoliberal latinoamericana y alberga conflictos similares, mas tiene particularidades que provienen de la historia nacional y regional nuestras, su estructura socioeconómica y su régimen político. El estado colombiano ha sido desde hace un siglo, decididamente urbanizador. La planeación nacional desde mediados del siglo XX enfocó sus prioridades en la construcción de vivienda, obras públicas e infraestructuras urbanas que por décadas han estimulado el crecimiento desbordado de sus centros urbanos. Esta política territorial es complementaria con la ausencia de estímulo para la agricultura, la conservación de una estructura de propiedad altamente concentrada e inequitativa en el campo y la imposición más reciente de un modelo exportador agroindustrial y de minería extractivista, basado fundamentalmente en la expropiación, desplazamiento y explotación agresiva del campesinado.

Así, la política urbana y la política agraria del estado, son las dos caras de la misma moneda, se condicionan mutuamente y su versión actual es el plan de desarrollo “Prosperidad para todos. 2010-2014”, del presidente Juan Manuel Santos. Ese proyecto no ha permitido a ningún gobierno ni pacificar el campo ni organizar la vida urbana, a pesar de los esfuerzos que sectores de la burguesía adelantaron con López Pumarejo en 1936 y Lleras Restrepo en 1968, esfuerzos que en cada situación sucumbieron ante el ímpetu del sector latifundista de la oligarquía, fuertemente representado en las instituciones.

En el campo, la combinación entre desgobierno y represión ha costado un conflicto armado de 60 años que hoy está en negociación, mientras en las ciudades, el orden precario se ha podido mantener con trazas de asistencialismo, un débil aparato de bienestar ya desmantelado, represión selectiva y un aparataje ideológico eficiente y bien alineado con los intereses oligárquicos. Pero el conflicto y sus formas violentas no han estado confinadas al espacio rural; este ha permeado también los poblados grandes y pequeños, y hasta las ciudades metropolitanas reciben sus coletazos a través de atentados individuales y saboteos a infraestructuras y servicios. Tratándose de una guerra irregular, las armas hacen presencia en los más inesperados espacios y momentos de la vida social; es notoria la manera como afectan la cotidianidad a través del control territorial de bandas que practican la extorsión y otros delitos que están produciendo no solo muertes sino también desplazamiento forzado intraurbano.

La migración campo-ciudad en Colombia es pues, inducida por la planeación del desarrollo, las macropolíticas públicas y las diferentes violencias que desplazan población del campo a los pequeños poblados, de los pequeños a los grandes y de estos a las urbes, siempre buscando la protección y los servicios que por lo menos en el imaginario colectivo, se encuentran en las grandes capitales. Esta migración, que tiene el carácter general de forzosa, se asienta en los límites o más allá de los perímetros urbanos y plantean a las administraciones locales demandas que no satisfacen; es decir, el estado induce la sobrepoblación urbana pero no la atiende, no le garantiza sus derechos humanos y en esa medida genera otras problemáticas adicionales como el hacinamiento, la delincuencia y el deterioro ambiental que agravan las carencias ya propias de las ciudades nuestras. Con razón alguien dijo que en Colombia el problema urbano es un problema rural, para indicar que eran necesarias profundas transformaciones en el campo si se buscaba ordenar la vida en las ciudades.

A las características caóticas propias de la ciudad neoliberal, en Colombia suman las particularidades provenientes de sus macropolíticas dominantes, un conflicto armado legendario que trascendió la guerra fría y las consecuencias económicas, culturales y políticas del surgimiento en la escena nacional en las décadas pasadas de un poderoso sector de clase proveniente de economías ilícitas que ha permeado a los demás y, ha incidido fuertemente en los desórdenes económicos, urbanísticos y culturales de las ciudades colombianas. Denominado “narcotráfico”, se ha ligado a todas las modalidades delincuenciales, ha penetrado las instituciones públicas y muchos de sus recursos se invierten en el sector inmobiliario y la contratación con el estado.

Desde la década de los ochentas, ante un auge de los movimientos sociales por mejores servicios públicos y otras reivindicaciones territoriales, se implementó un proceso de descentralización política, administrativa y fiscal que buscó darle mayor protagonismo a las comunidades locales en la toma de las decisiones que directamente las afectan, proceso que fue complementado con disposiciones sobre democracia participativa que definió la Constitución de 1991. Pero las derechas lograron vaciar de contenido democrático la prometedora descentralización colombiana y la acomodaron a sus propias concepciones de estado mínimo y privatización de los patrimonios públicos, mientras la participación de los pobladores en la toma de sus decisiones quedó mediada por el clientelismo y la coacción de los grupos armados que actúan en casi todo el territorio. Los procesos de descentralización que se aplican hoy a las ciudades y regiones del país, funcionan más como piezas del proyecto neoliberal que como posibilidades reales de vida urbana democrática; han significado flexibilidad y garantías para los grandes negocios pero rigidez y reducción de espacio para la expresión espontánea de las comunidades locales. Es a nombre de esa descentralización que se delega a pequeños grupos barriales o comunales la gestión de migajas de presupuesto y problemas de poca trascendencia, mientras las élites gubernamentales y empresariales se reservan las grandes decisiones sobre las ciudades y las regiones que las circundan.

El mayor porcentaje de los pobladores pobres de las ciudades colombianas son migrantes forzosos que no han tenido alternativa distinta a refugiarse en las capitales para preservar sus vidas. De este grupo, unos son desplazados por la violencia, principalmente de las áreas rurales de sus entornos mediatos, y otros, la mayoría, son desplazados por las penurias propias de la vida campesina, por el hambre, las enfermedades, la carencia de tierra, la incomunicación y los desfavorables precios agrícolas. Así, las grandes masas de habitantes urbanos periféricos están integradas por desarraigados rurales que tampoco encuentran aquí la dignidad que buscan; son expulsados del campo y excluídos de la ciudad. 

En Colombia las ciudades han sido también territorios de resistencias. Ellas han sido construidas en gran parte por el esfuerzo individual y familiar de pobladores que han levantado barrios y zonas enteras que mejoran permanentemente a costa de sus presupuestos y su fuerza laboral. Desde allí se desatan procesos de organización para exigir al estado dotaciones de servicios y vías de comunicación que sin embargo, otras veces aprovechan los gobiernos locales para “normalizar” la urbanización, es decir, incorporar a los pobladores como clientes que en adelante pagarán impuestos y tarifas por los servicios que obtengan. Otro aspecto de las resistencias se hace visible en los centros cívico-comerciales y en sus áreas exclusivas, cuando los pobres o grupos de minorías, venciendo resistencias o afrontándolas, se apropian de sitios o lugares vedados, o controlados, o donde su presencia es mal vista. Particularmente notoria es entre nosotros la presencia incontrolable del comercio informal en el corazón mismo de las urbes a pesar de la persecución policial.

Otro grupo de resistencias más conscientes, ocurren a través de organizaciones populares barriales o comunales, que enarbolan reivindicaciones diversas, unas veces transitorias como el rechazo a obras públicas inconsultas o agresivas social y ambientalmente, y otras, más permanentes, de base juvenil, orientadas a la convivencia, la cultura, el arte y la lúdica. Pero quizá la resistencia más radical es la de los llamados “barrios de invasión”, una resistencia frecuentemente organizada por los propios pobladores y que ha triunfado pese a la represión abierta o encubierta. La llamada urbanización “pirata” que se inicia con una toma, continúa con un “loteo” y luego con la autoconstrucción, es una de las líneas dominantes de la urbanización en Colombia, conflictiva y alternativa a la inacción del estado en materia de construcción de vivienda.

Por regla general, las resistencias urbanas en Colombia son sectoriales y fragmentadas, sus articulaciones tienen poco alcance, y carecen por lo tanto de un proyecto integrador que en su forma y en su contenido pueda llamarse programa o proyecto urbano alternativo. Las organizaciones políticas antisistémicas, provistas de estrategias alejadas de los cambios que ha experimentado el capital en el actual mundo globalizado, miopes ante las transformaciones que vienen produciéndose en la base social explotada, no han podido desprenderse de las visiones rígidamente centralizadas, se les escapan las particularidades de las regiones, los sectores y las localidades; por lo tanto no dan respuesta estratégica al contexto urbano de las luchas políticas en Colombia. En las condiciones actuales de urbanización acelerada del país, bajo un sistema neoliberal rapaz y permeado por todas las modalidades de violencia, es urgente levantar un movimiento políticamente visionario que se oponga al desastre propuesto por el capital financiero e inmobiliario; un proyecto urbano de inclusión y participación plena de los oprimidos en la toma de decisiones a través de una reforma urbana democrática, es una de las tareas cruciales del momento. El proyecto general consiste en el empoderamiento de los marginados para asumir la toma de las grandes decisiones de la vida urbana, es la conquista del derecho a la ciudad.

Medellín, 6 de abril de 2014.
http://www.polodemocratico.net/index.php?option=com_content&view=article&id=6411%3Ala-ciudad-neoliberal-como-espacio-para-la-exclusion-social-la-acumulacion-y-la-ganancia&catid=45%3Aen-profundidad&Itemid=113#.U2ZiVwXkLIs.facebook

lunes, 28 de abril de 2014

FORO PLAN DE ORDENAMIENTO TERRITORIAL- POT- EXCLUSIÓN Y DESPOJO DE LA POBLACIÓN






INTERVENCIÓN de JAIME PEREA RAMOS- PRESIDENTE DEL POLO DEMOCRÁTICO ALTERNATIVO-VALLE DEL CAUCA
Sábado 26 de abril de 2014


http://youtu.be/OHf2XSVa9yQ








FORO PLAN ORDENAMIENTO TERRITORIAL CALI- INTERVENCIÓN PATRICIA MOLINA









FORO PLAN DE ORDENAMIENTO TERRITORIAL- POT: INTERVENCION JORGE IVAN VELEZ-PRESIDENTE SINTRAEMCALI



BOLETÍN DE PRENSA
Santiago de Cali, 26 de Abril de 2014

EN EL PRIMER FORO CIUDADANO DEL PLAN DE ORDENAMIENTO TERRITORIAL DE CALI Y G11, FUE RECHAZADO POR LÍDERES SOCIALES.

El Anteproyecto de Acuerdo del P.O.T de Cali, fue Rechazado por Unanimidad por la Ciudadanía asistente al Foro.
Líderes sociales, organizaciones y líderes políticos asistieron al I FORO POT Exclusión y Despojo de la Población, realizado en el Auditorio Mezanine de Comfenalco Valle.

De las exposiciones realizadas se observa que la revisión del Plan de Ordenamiento Territorial POT, propuesto a iniciativa del Alcalde Rodrigo Guerrero: Profundiza la segregación socio-espacial de la población, la pobreza y el desempleo. Donde orienta el uso de los suelos en forma especulativa promoviendo que los dueños del capital no excluyan a la sociedad en general. También se otorga un cheque en blanco al Alcalde para expedir el estatuto de los Servicios Públicos y el conjunto de los Planes Maestros como; Plan Maestro de Servicios Públicos Domiciliarios y TIC, Plan Integral de Movilidad Urbana (PIMU), Plan Maestro de Estacionamientos y el Plan Maestro de Espacio Público y Equipamientos (PMEPE).

También se examinó como en los próximos días sería aprobado por el Concejo Municipal de Cali, el proyecto de Acuerdo por medio del cual se pretende la constitución de la Región de Planificación y gestión G11, con los Municipios de Santiago de Cali, Buenaventura, Candelaria, Dagua, Florida, Jamundí, La Cumbre, Palmira, Pradera, Vijes Yumbo, donde proponen el uso de los recursos públicos a favor de los intereses de los Industriales y obras de Infraestructura y conformar el Banco de Proyectos de Inversión Estratégicos de Impacto Regionales mientras que ya serían cerca 40 proyectos ya diseñados para aumentar la concentración de la riqueza privada olvidando a la población donde a su vez, se obliga la prestación conjunta de servicios públicos y de funciones administrativas en competencia con EMCALI EICE ESP.
Este foro puntualizo sobre EMCALI EICE ESP, donde se declara la necesidad de luchar conjuntamente en la defensa del patrimonio público y el rechazo al aumento tarifario del servicio de energía a causa de la especulación de los precios de las tarifas de compra de la energía que pasó de $153,68 el kw/hora del 1 de abril a $468,6 a la fecha lo cual conlleva al impagable aumento tarifario del servicio de energía.
Finalmente la comunidad y organizaciones sociales acordaron; El rechazo unánime al POT y el Proyecto de G11, así como los intentos de privatización de EMCALI. Crear una agenda de foros y organización en comunas y barrios. También la creación colectiva de una propuesta alternativa con enfoque social del Plan de Ordenamiento Territorial.

JUNTA DIRECTIVA SINTRAEMCALI
Jorge Iván Vélez Calvo

martes, 15 de abril de 2014

ALCALDE GUERRERO ESTA ACABANDO CON EMCALI: CONCEJAL PATRICIA MOLINA



La Concejal de Cali, Patricia Molina Beltrán, demostró durante el debate de control político de abril 1 de 2014, cómo la administración de Rodrigo Guerrero está deteriorando el patrimonio caleño representado en EMCALI imponiendo la anti gestión y realizando contratos onerosos al parecer para pagar favores políticos y personales.
La Concejala Patricia Molina Beltrán (bancada del Polo), cuestionó que para unos contratos se aplicó ley de garantías, pero para otros no. La Concejala pidió una investigación de la Contraloría General de Cali, por el detrimento patrimonial en que se está sumiendo a Emcali a través de la contratación. “La telefonía fija se ha ido descuidando tanto en instalación como en atención y reparación. Y lo mismo ocurre con el servicio de banda ancha. Mientras que para el servicio IPTV, una cosa es lo proyectado en instalación y otro los clientes logrados”, precisó Molina Beltrán.





El Concejo de Cali, dando continuidad al debate y control político a la situación actual de las Empresas Municipales de Cali, EMCALI, analizó el día Miércoles 2 de abril, el componente de Acueducto.
La Concejal Patricia Molina Beltran, denunció que los trabajadores de este componente vienen enfrentando una situación crítica por la falta de materiales, insumos, elementos para poder realizar su trabajo y finalmente el afectado es el ciudadano Caleño, el que paga la tarifa, al que se se le tienen que garantizar los derechos con la empresa publica. La Concejal acoto que el 12 de marzo del presente año 2014 los trabajadores de acueducto de la planta de Navarro tuvieron que realizar un cese de actividades obligados y cansados de llevar mas de 6 meses de reclamar que se les brinden los elementos necesarios para poder desarrollar el trabajo que requiere la ciudad.
Dicha denuncia fue sustentada con la presentación de vídeos y fotos en las que se demuestra como los trabajadores deben adecuar elementos de segunda para poder realizar las reparaciones que los usuarios requieren con urgencia.
Escuche completa las dos intervenciones de la concejal donde amplia las denuncias aquí señaladas.





Caleños afectados por antigestión en EMCALITRABAJADORES DE ALCANTARILLADO PROTESTARONPOR NO TENER MATERIALES Y EQUIPOS PARA TRABAJAR
Luego de 3 meses de negociación entre el sindicato y la gerencia de Acueducto y alcantarillado, los trabajadores y la Junta Directiva realizaron un plantón en protesta por el paro administrativo que llevo la antigestión de la gerencia.
Desde las primeras horas Trabajadores, Delegados, Directivos de Sintraemcali y la Comisión de Acueducto, realizaron el mitin informativo ante la imposibilidad de salir a cumplir con las tareas programadas, por la falta de materiales, el mal estado de la mayoría de vehículos y otros por llevar más de 2 meses con el certificado de revisión técnico mecánica vencida.

Ya es habitual que el gerente de la Guen de Acueducto Hernán Bucheli, salga solo a cubrir con paños la verdadera problemática que afrontan los trabajadores y que afecta finalmente a la comunidad.

Para Ricardo Muñoz tesorero de Sintraemcali, no se puede permitir que se siga con la mentira de los contratistas, quienes salen a “reparar” daños los cuales finalmente son reparados por trabajadores de Emcali ante la incompetencia de los mismos, lo peor es que al final son los contratistas quienes cobran por esta mal reparación.

Orlando Ramírez, fiscal de Sintraemcali, indicó que de 12 equipos vactor con los que se cuenta se ha llegado a tener solo uno en funcionamiento por que los otros demoran de 3 a 4 meses en taller y otros por vencimiento del técnico mecánico no pueden salir a prestar el servicio.

Carlos Vargas de la Comisión de Reclamos indicó que no es justificable que el gerente de Emcali contrate asesores por $13 millones mensuales cada uno, en tanto no se dispone de recursos mínimos para atender toda la problemática que afrontan los trabajadores.

La Junta Directiva de Sintraemcali, no entiende como se tienen que llegar a estos extremos para que el gerente Oscar Pardo y su equipo administrativo, cumplan con sus funciones, salen a mentirle a la comunidad hablando que vienen realizando gestiones y plan choque, pero la realidad es completamente diferente, la escasez de materiales es diaria, en Emcali se está comprando como si fuera una tienda de barrio para atender toda la problemática de la ciudad.

Esta antigestión lo único que está haciendo es afectando a la comunidad quien ha venido perdiendo credibilidad en su empresa, esta posición solo rectifica la política del Alcalde Rodrigo Guerrero, de acabar con el patrimonio de los caleños para salir a ofertarlo a sus amigos inversionistas del sector privado.

Emcali. Eice. Esp, es de los caleños y no podemos permitir que se privatizase la única empresa en Colombia prestadoras de servicio públicos domiciliarios con unidad de caja y que sigue siendo de la ciudad conservando el carácter público, es decir que sus utilidades deben ser reinvertidas en la ciudad.

Se hace el llamado a los organismos de control, a los medios de comunicación y a la comunidad en general para que estén vigilantes de toda la antigestión generada en Emcali por el Alcalde Rodrigo Guerrero y el Gerente Oscar Pardo.

Junta Directiva
SINTRAEMCALI.

Ya es habitual que el gerente de la Guen de Acueducto Hernán Bucheli, salga solo a cubrir con paños la verdadera problemática que afrontan los trabajadores y que afecta finalmente a la comunidad.
Para Ricardo Muñoz tesorero de Sintraemcali, no se puede permitir que se siga con la mentira de los contratistas, quienes salen a “reparar” daños los cuales finalmente son reparados por trabajadores de Emcali ante la incompetencia de los mismos, lo peor es que al final son los contratistas quienes cobran por esta mal reparación.
Orlando Ramírez, fiscal de Sintraemcali, indicó que de 12 equipos vactor con los que se cuenta se ha llegado a tener solo uno en funcionamiento por que los otros demoran de 3 a 4 meses en taller y otros por vencimiento del técnico mecánico no pueden salir a prestar el servicio.
Carlos Vargas de la Comisión de Reclamos indicó que no es justificable que el gerente de Emcali contrate asesores por $13 millones mensuales cada uno, en tanto no se dispone de recursos mínimos para atender toda la problemática que afrontan los trabajadores.
La Junta Directiva de Sintraemcali, no entiende como se tienen que llegar a estos extremos para que el gerente Oscar Pardo y su equipo administrativo, cumplan con sus funciones, salen a mentirle a la comunidad hablando que vienen realizando gestiones y plan choque, pero la realidad es completamente diferente, la escasez de materiales es diaria, en Emcali se está comprando como si fuera una tienda de barrio para atender toda la problemática de la ciudad.
Esta antigestión lo único que está haciendo es afectando a la comunidad quien ha venido perdiendo credibilidad en su empresa, esta posición solo rectifica la política del Alcalde Rodrigo Guerrero, de acabar con el patrimonio de los caleños para salir a ofertarlo a sus amigos inversionistas del sector privado.
Emcali. Eice. Esp, es de los caleños y no podemos permitir que se privatizase la única empresa en Colombia prestadoras de servicio públicos domiciliarios con unidad de caja y que sigue siendo de la ciudad conservando el carácter público, es decir que sus utilidades deben ser reinvertidas en la ciudad.
Se hace el llamado a los organismos de control, a los medios de comunicación y a la comunidad en general para que estén vigilantes de toda la antigestión generada en Emcali por el Alcalde Rodrigo Guerrero y el Gerente Oscar Pardo.
Junta DirectivaSINTRAEMCALI.






Con la presencia de la delegada del Ministerio del trabajo Luz Adriana Matiz Escobar y el delegado de la Personería Manuel María Muñoz López se realizó la asamblea en el Centro Operativo Bodegas Navarro, por parte de los Trabajadores y la Comisión de Acueducto y Alcantarillado con los directivos de Sintraemcali, en donde se evidencio toda la problemática que vienen presentando los trabajadores para cumplir con las instalaciones y reparaciones que necesita la comunidad.

Fue necesaria la protesta de los trabajadores con el acompañamiento de los medios de comunicación, para que de una manera inmediata saliera la administración a calmar el fuego con una solución temporal como fue la designación de 60 millones de pesos en compra de material.

Para la Comisión de Acueducto y Alcantarillado integrada por los directivos Orlando Ramírez, Ricardo Muñoz, Carlos Vargas y varios Trabajadores, quedo claro que esta medida es una dilación que busca la administración para afectar la buena imagen de EMCALI, ya se le ha advertido al gerente de Acueducto Hernán Buchelli y al gerente general Óscar Pardo, de la necesidad de personal para poder atender las órdenes represadas que se tienen en la ciudad.

CALEÑOS SE QUEDAN SIN REPARACIONES DE ACUEDUCTO Y ALCANTARILLADO




Collarines son reutilizados por los trabajadores de Emcali, para poder cumplir sus funciones




miércoles, 12 de febrero de 2014

CALI SE LLENO DE MALEZA

En el sur de la ciudad comprobamos cómo la altura de la maleza en zonas residenciales supera la paciencia de los vecinos.
En Tequendama hay unos lotes que por la falta de poda, se convierten en refugio de delincuentes y consumidores de drogas.
En Normandia, brilla por su ausencia el DAGMA.
Informe digital de Caliescribe.com revela el estado en que se encuentran avenidas, zonas residenciales y el barrio La selva, convertido en una manigua en sus principales vías.
Fotografía Calle 16 carrera 75 Cali.
Adelantamos un recorrido que deja muchas preocupaciones y que recoge el inconformismo de los caleños, especialmente de comunas como la 17 y la 19, en las que la falta de corte de las zonas verdes, las ha trasformado en unos pasos que atentan contra el medio ambiente, la seguridad, la calidad de vida de quienes habitan en estos barrios.
Fotografía en parque Calle 17  con carreras 76 a 77
Fotografía separador vial de la calle 16 con carrera 56 al sur de Cali
Fotografía Calle 16 con carrera 69 al sur de Cali, zona verde enmontada.
Fotografía de zona verde en abandono y sin mantenimiento al sur de Cali.
Fotografía separador vial calle 16 con carrera 64 al sur de Cali
Fotografía andenes invadidos por rastrojo y maleza en barrio La Selva en Cali.
Fotografía Barrio La Selva, Cali, carrera  50 entre Calles 16 y 14.
Fotografía Barrio Tequendama calle 42 entre Avenida Roosvelt y calle novena.
Fotografía Barrio Normadía, Cali¸ calle 1 Oeste.
En el siguiente video ustedes podrán observar los sitios en que Cali se está llenando de rastrojo, maleza, abandono y lo que piensan los ciudadanos al respecto
Video: Cali se llenó de rastrojo
http://caliescribe.com/reporte-urbano/2014/02/08/5699-cali-se-lleno-rastrojo

sábado, 4 de enero de 2014

LA CIUDAD, SUS FERIAS Y SUS REALIDADES SOCIALES

Por:
Javier Lopez B
veedor ciudadano
Pasadas las fiestas navideñas, el alumbrado  que alegro el espíritu de los caleños  y la despedida del año viejo,   la bienvenida  del año nuevo  y la  feria de Cali, la ciudad  y sus habitantes vuelve a  la cruda realidad social que le toca vivir, y es  que estas ciudades   construidas  en el “capitalismo dependiente”  y en el modelo neoliberal, tiene que luchar con las contradicciones que este sistema y su maquiavélico engendro las obligan a vivir,  de un lado  el desarrollo, es decir amplias avenidas y veloces autopistas,  torres de apartamentos y edificios públicos  y privados, que engalanan estas avenidas , grandes y modernos centros comerciales, con sus vitrinas atiborradas de mercancías que muchos se quedan sin adquirir por su condición economica, parques con modernas fuentes y luces de colores, etc,tc,etc, contrastan  con la otra ciudad, la de los cinturones de miseria, las calles llenas de huecos, el desempleo, los mendigos, indigentes y viciosos, los vendedores ambulantes, las “ollas”, como se les conoce a los barrios donde se apiñan recicladores, drogadictos y hombres sin esperanza, las prostitutas que recorren la “zona rosa” ( avenida sexta, zona de grilles- discotecas) en búsqueda de un cliente  y si es extranjero mucho mejor, los  niños de la calle con su pegante de bóxer en la mano…..no podemos dejar de pasar por alto, la inseguridad que agobia a los ciudadanos  y en especial a los de los barrios bajos y medios y la guerra entre pandillas que azotan especialmente al “Distrito de Aguablanca”, zona marginal del oriente caleño.

Esta realidad de la que parecen no darse por enterados nuestros ilustres mandatarios,   y  que de espaldas a sus ciudadanos insisten en agobiar con más impuestos a sus electores, que imponen mas obras suntuosas y que se jactan de su enorme popularidad anunciada por firmas encuestadoras de dudosa reputación, realidad que también algunos ciudadanos clase media, también en un acto al parecer de “mecanismo de defensa o negación”  se niegan en reconocer , termina por imponerse, entonces, vienen las marchas de los desempleados, de los pequeños transportadores y choferes dejados por fuera de la jugosa tajada del sistema de transporte masivo, “MIO”, de las madres comunitarias, de los recicladores, de los vendedores ambulantes, de los desplazados que llegan a una ciudad que ya no tiene como ofrecerles una compensación por tener que dejar sus tierras abandonadas por una guerra que parece no tener fin pese a las negociaciones de la habana, de los estudiantes rebeldes, y de muchos otros que terminan por tomarse la calle como único  espacio de protesta donde puedan ser escuchados, y entonces esa inseguridad que solo afectaba a los de ruana, empieza a ser sentida y vivida aun por aquellos que cuentan con policías, escuadrones, vigilantes de cuadra, guardaespaldas…y entonces qué hacer?




Tal vez y es solo una elucubración, si asumiéramos el reto de construir ciudades, sin tanta pompa, pero con mas justicia social, con más empleo productivo y bien pagado, con menos autopistas y puentes elevados, pero mejores calles en los barrios, con más escuelas y universidades en los barrios populares, para que estos jóvenes puedan educarse y con ello en un futuro próximo alejarse de  la violencia y la pobreza, si  estos gobernantes de verdad contaran y consultaran  a la hora de sus arbitrarias decisiones con los que con su voto le dan el poder, si en vez de poner las ciudades y sus habitantes al servicio de los intereses de la economía, pusiéramos la economía al servicio de estos, si hiciéramos e hicieran ciudades más reales, entonces tal vez disfrutaríamos mucho más de la feria de Cali, y del alumbrado navideño y de las festividades de año nuevo…. Tal vez ¡


domingo, 15 de diciembre de 2013

A DIOS A LA ZONA VERDE DEL CAM...ALCALDÍA PROMUEVE DESTRUCCIÓN EN INMEDIACIONES DE BULEVAR







ADIOS A LAS ZONAS VERDES DEL CAM EN LOS ALREDEDORES DEL BULEVAR ENTRE CALLES 7 Y 8 
Para condicionar algunos sitios para TASCAS U OTRO OBJETIVO SE DESTRUYE ESTA ZONA VERDE

QUIEN RESPONDE ...?
EN UN MES Y MEDIO NOS DAREMOS CUENTA CUALES FUERON LAS CONSECUENCIAS 

sábado, 23 de noviembre de 2013

PATRICIA MOLINA BELTRÁN CONCEJALA DEL POLO, PRIMERA VICEPRESIDENTA DEL CONCEJO DE CALI


Por fin se cumplió con la ley y la democracia 

Boletin de Prensa

El Polo Democrático Alternativo representado en el Concejo de Cali por la Concejala Patricia Molina Beltrán, asumirá la Primera Vicepresidencia de la Corporación para el periodo enero 1° a diciembre 31 de 2014. Esta fue la decisión del Concejo en la sesión plenaria de la Corporación del día 14 de noviembre de 2013, durante la cual se eligió la nueva Mesa Directiva.
La elección constituye el cumplimiento de la ley y los principios democráticos, incumplidos hace un año cuando se negó este derecho del POLO, como única expresión de oposición política al actual gobierno de Cali. La elección de Patricia Molina como Primera Vicepresidenta del Concejo de Cali da cumplimiento a la Ley 1551 de 2012, que estipula el derecho de los partidos de oposición a tener participación en la primera vicepresidencia en los Concejos municipales. La nueva Mesa Directiva también es la expresión de Concejales, jóvenes y novicios, que se hartaron del manejo prepotente, antidemocrático y amañado en la Corporación.
Patricia Molina es una luchadora comunitaria por los derechos de la gente, una mujer que ha desarrollado en el Concejo de Cali un ejercicio político serio y contundente en favor de la ciudadanía caleña, en defensa de los bienes públicos, la democracia, la participación real, la justicia social y por una ciudad con condiciones de vida digna para todos.
La concejala Patricia Molina después de elegida, señaló que en este país los bienes y recursos públicos se usan para hacer “mesas de negocio” a favor de intereses privados, donde los que menos se benefician son los ciudadanos. La ciudad de Cali no es un escenario ajeno a esta dinámica. En particular, la independencia que en su función de contrapeso y control político debe mantener el Concejo, ha sido vulnerada por el actual gobierno municipal con el manoseo de funcionarios y asesores que “meten la mano” para armar coaliciones al interior de la Corporación sobre la base de promesas y negocios. Coaliciones que tienen como fin último facilitar la aprobación de proyectos que van en contravía de los derechos de la ciudadanía y que favorecen a amigos y socios del gobierno pertenecientes al sector privado.    
Es necesario cambiar el rumbo en el Concejo. La Corporación Concejo de Cali debe apostarle a la construcción de democracia en la ciudad y en el país. Y para ello se requiere empezar por el interior de la Corporación, de modo que las mayorías no sigan desconociendo los derechos de las minorías y las actuaciones se fundamenten en la independencia sin permitir los manoseos del gobierno, representando y defendiendo en verdad los intereses y derechos de la ciudadanía que los eligió como sus representantes.
La nueva Mesa Directiva tiene un gran reto frente a temas como las políticas para disminuir el desempleo, a propósito del POT adelantar el debate sobre la renta de la tierra urbana, y la integración definitiva de EMCALI a la vida municipal como empresa de todos los caleños. Patricia Molina seguirá propugnando desde el lugar de la oposición en el Concejo de Cali y ahora desde la Primera Vicepresidencia, por el desarrollo del Estado Social de Derecho en la idea que los criterios de universalidad, integralidad e interdependencia de los derechos sean la guía de las políticas públicas que se adopten y desarrollen para la ciudad

Con 16 votos a favor, el Concejo Municipal de Cali eligió este jueves 14 de noviembre a la Concejal Patricia Molina Beltran en representacion del Polo Democratico Alternativo como nueva primer Vice-Presidente para el periodo 2014 y acompañara a Fabio Arroyave como Presidenrte y Amparo Gutierrez como segunda Vice-presidente en lo que se puede constituir como una renovación del concejo caleño.
en este vídeo podrá seguir el proceso eleccionario desde el momento mismo de la postulacion hasta la juramentacion y discurso de la Concejal Polista

miércoles, 6 de noviembre de 2013

CONPES CONSTRUIDOS PARA EL MIO AFECTARON SU ESTRUCTURA Y LO HICIERON INVIABLE..SENADOR ALEXANDER LOPEZ

*Redacción
Las falencias que presenta el Transporte Masivo MIO, desde lo financiero y  lo funcional podrían generar una crisis en el sistema, los Conpes preparados no lograron su cometido debido a las improvisaciones. Por ello desde el foro se plantearon cambios sustanciales al sistema entre ellas revivir el tren ligero. A esa conclusión llegaron comunidad y miembros de la Comisión VI del Senado que sesionó EN Audiencia Publica en el Concejo de Cali en un gran foro de ciudad, a iniciativa del Senador Alexander López Maya.
Se hicieron presentes 5 Senadores, el Viceministro de Transporte Nicolás Estupiñan Alvarado, por la Contraloría General de la República, la gerente departamental para el Valle del Cauca, Rocío Escobar Arango, por la Defensoría Nacional del Pueblo, Consuelo Rivera, defensora delegada para la dirección, evaluación y monitoreo de las políticas públicas y Lennos Ramos, defensor regional del pueblo, por el Alcalde de Cali se delegó en el Presidente de Metrocali, Luis Fernando Sandoval Manrique. Así mismo el Ing. Ramiro Varela ponente de la ley de Metros, transportadores, concesionarios, usuarios y la comunidad en general.
El Ing. Ramiro Varela señaló la importancia de restructurar el sistema, devolviéndole la troncal oriental, previo proyecto de ciudad y plan vial que se adopte con una visión de largo plazo para la ciudad.


Asimismo, participaron los Concejales de la Comisión de Entidades Descentralizadas, Dannis Rentería, Patricia Molina, José Fernando Gil Moscoso, Carlos Hernando Pinilla y Juan Carlos Olaya Ciro quien hace parte de la Comisión de Plan, del Concejo de Cali. Mientras que por los órganos de control de Cali (Personería y Contraloría) se delegó en la Personería Auxiliar  en manos de Carmen Elvira Ospina, y por la Subcontraloría a Diego Durango, además de  Gilberto García Director Seccional de la Fiscalía.
Entre las propuestas hechas para superar la crisis se planteó que no se descarte la puesta en marcha del tren ligero que se desconoció para dar vía a los buses articulados que no han sido la solución. Asimismo, se recomendó por parte de los asistente al foro ciudadano “para dónde va el MIO”, que desde el nuevo POT se definan el rumbo del MIO para no dejarlo solo en manos de los Ministerios o de expertos en Bogotá.
El Senador Alexander López Maya, hizo un llamado a la Ministra de Transporte y el Alcalde de Cali para que tomen una decisión  y eviten que en sus manos se paralice el MIO. “Este sistema no es viable, no fue viable desde la forma como se planteó en el primer Conpes y en los cuatro Conpes que vinieron después, porque cada necesidad de recursos se basaba en recortes a la estructura, generando toda una improvisación y de paso afectando a los transportadores y pequeños transportadores de colectivos”, advirtió López Maya. Agregó que la decisión adoptado en 1997, cuando se cambió de tren ligero a buses articulados, se comenzó todo un suplicio para los caleños porque se pasó de corredores circulares y radiales aprovechando la línea vigente del tren, a troncales y pretroncales para el MIO, por recomendación de una banca de inversión. Ver intervención anexa.
El Presidente del Concejo de Cali, José Fernando Gil Moscoso, informó a los asistentes al foro ciudadano, “para dónde va el MIO”, indicó que en tres debates realizados en el presente año, el Cabildo ha tratado el tema del Masivo, “dejando en claro que hay una crisis en el transporte masivo de la ciudad, que tiene enormes dificultades y que no se han resuelto”.
El Senador Mauricio Aguilar, indicó que Metrolínea empresa que presta el servicio de transporte en la Capital de Santander también vive la misma crisis del MIO. “Estos modelos adoptados tiene que dar un resultado feliz al usuario, pero se deben ajustar para reinventarse porque las rutas no llegan a los usuarios, porque no tienen conectividad y la infraestructura es mínima”, precisó Aguilar.
Luis Fernando Sandoval, Presidente de Metrocali, lamentó el pesimismo de algunos sectores, cuando lo que demanda el MIO son opciones para salir adelante. Sandoval indicó que sobre los juicios que se hacen a los Conpes, eso será producto de un análisis. “Pero es gracias a esos Conpes que estamos aquí sentados y hay que seguir luchando por buscar recursos para el MIO. Mi invitación es luchar para que entre todos logremos sacar el proyecto adelante”, anotó.
Sandoval también se refirió a la meta de movilización de pasajeros. Sobre el tema, indicó, los operadores dicen que no pueden cumplir la meta porque no está toda la infraestructura, pero buscan que la ciudad  les reconozca el desequilibrio, en un negocio donde no fueron obligados a participar y fueron ellos quienes asumieron ese riesgo. Pero si uno le pregunta a los usuarios, dicen que es porque las rutas y frecuencias no se  cumplen. “Esa si es una verdad. Pero en los negocios, son las compañías las que deben buscar el mercado, y los usuarios quieren ser movilizados pero los buses no llegan”; anoto el Presidente de Metrocali, para advertir que esa desatención lo cubren los piratas.   
El Viceministro de Transporte Nicolás Estupiñan Alvarado, respaldo las palabras del Senador López, cuando manifiesta que son los caleños los que deben decidir que quieren para su ciudad. Asimismo destacó la sinceridad con la que habló el Presidente de Metrocali Luis Fernando Sandoval. “Tenemos dos realidades, un proyecto MIO que le sirve a la ciudad, pero también una realidad social que tenemos que ver como solucionamos”, precisó el funcionario nacional.
El Viceministro anuncio que abogará por los pequeños transportadores, tarea que se hará buscando nuevos recursos de la mano con Metrocali. Estupiñan lamentó la ausencia del Alcalde de Cali en el foro, dado que es un proyecto que le cambia la cara a la ciudad. “Es necesario trabajar más en frecuencias, rutas, para eso fue el último Conpes y seguiremos buscando opciones para mejorarle las condiciones de movilidad a Cali”, anoto el Viceministro quien no descartó tampoco explorar la propuesta del tren ligero. Pero descarto subsidios porque están prohibidos.
"Audiencia Pública sobre el Sistema de Transporte Masivo MIO" convocada por la comisión tercera del senado, se realizo en Cali en el hemiciclo del Concejo Municipal, el jueves 31 de Octubre de 2013. Escuche la intervención de la concejal Patricia Molina Beltran en dicha audiencia donde expone nuevamente los factores que inciden en la crisis del transporte publico en la ciudad y en especial la crisis del MIO.

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