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lunes, 13 de febrero de 2017

#Cali, un mar de sombras


Doce meses de mucho predicar... La alcaldía de Maurice Armitage, inscrito por firmas como candidato para regir el destino de Cali y, por tanto, con ínfulas de “independiente”, inició su gestión precedida de muchas expectativas. No era para menos, durante su campaña alcanzó a hablar de la necesidad de avanzar en la redistribución de la riqueza en el país como vía para superar la pobreza –particularizando en su ciudad–, para concretar lo cual buscaría lograr “un cambio en la mentalidad de los ricos”. Su promesa de ser un buen gerente para la ciudad, enfatizando que era un hombre de acciones, que lo único que sabía era hacer y trabajar, también despertó esperanzas de que los de siempre –ricos y gobernantes– darían paso a que los ingresos que recibe la ciudad por fin llegarían, de manera notable o creciente, a todos los sectores que la habitan.

No es extraño, por tanto, que los estratos populares y sectores de clase media esperaran, esperanzados en sus discursos de campaña, la concreción de un gobierno muy dinámico, caracterizado por acciones administrativas de gran contundencia e impacto. Acciones que partieran la historia de la ciudad en dos.

¿Palabras, no más que palabras? O, ¿imagen no más que imagen? Como otros funcionarios del país que saben que a la gente le gusta verlos en sus territorios, este propietario-gerente de la Siderúrgica de Occidente (Sidoc), dueño del Ingenio del Occidente, socio de Cementos San Marcos, miembro de la Cámara de Comercio de la ciudad, así como de Fenalco, es decir, todo un cacao, deja de manera constante sus oficinas para dejarse ver por los barrios pobres. La informalidad gusta, pero no se traduce en rupturas con lo ya establecido, de lo cual lo realizado por él durante estos primeros 12 meses es una clara expresión.

Por ello, a medida que transcurrió este primer año de gestión, vivimos una sensación agridulce, encontrándonos con un alcalde perdido en la maraña del día a día, jugando a la improvisación, sin un libreto claro, con un plan de desarrollo hecho a retazos de lo ya establecido por anteriores alcaldes.

De esta manera, la ciudadanía observa un Armitage con mucha voluntad, con deseos de acertar en su labor, pero sin lograr superar sus propias carencias, su desconocimiento notorio de la función pública, su limitación para trabajar en equipo, sin capacidad para lograr que los ricos renuncien a parte de sus dividendos y, ojalá, de sus intereses políticos, territoriales, económicos, parte sustancial de lo cual queda reflejado en el Plan de Ordenamiento Territorial, o en la manera como los ricos, por conducto de sus voceros y representantes políticos –en el Concejo municipal y las distintas secretarías municipales–, proyectan y planean la ciudad, arrinconando más a los empobrecidos y brindando todo tipo de normatividad para el beneficio de los ricos. Todo esto permite colegir que se perdió un año, un cuarto valioso de tiempo de su periodo administrativo.

Más allá de esto, en medio de un panorama de incertidumbre y desconfianzas, es imposible ignorar que cuenta con respaldo en las comunidades, logro alcanzado por su permanente presencia en los barrios, dándole la cara a la gente. Los gastos en publicidad e imagen no están ausentes de este logro.

Tres graves problemáticas


Cali tiene identificadas tres grandes problemáticas que son el medidor de toda gestión pública:

1) La seguridad. Este es un tema y una realidad de alto impacto ciudadano, de ello es consciente el nuevo Alcalde, que aunque no ha roto con las políticas heredadas, incrementando el pie de fuerza y dándole continuidad al control social, sí ha tratado de impregnarle un pequeño giro a esta política al emplear a jóvenes identificados en las políticas oficiales como de “alto riesgo”, habitantes de las zonas más empobrecidas de la ciudad. Podemos decir, entonces, que hay un balance positivo al disminuir la tasa de homicidios en un 7 por ciento en relación al 2016, pero el crecimiento de la delincuencia, reflejado en delitos como el hurto, la extorsión, lesiones personales, etcétera, sigue en alza. En este acápite de la seguridad hay un programa de intervención social denominado los Tios (territorios de inclusión y oportunidades), el cual debemos evaluar posteriormente para conocer sus alcances.

2) El funcionamiento de Emcali, la empresa pública de servicios. Emcali viene de una intervención de la Superintendencia y su calvario no termina, en su futuro solo se avizora la posibilidad de una venta del componente de Telecomunicaciones, lo que significaría la división de la empresa dejando al garete, desfinanciado, el alcantarillado y el acueducto; su falta de gerencia y gestión la amenazan con la quiebra; problemática agravada por el interés particular de un sector de la élite caleña por vender la empresa o recortarle su carácter público. Sobre este particular, lo único claro con el Alcalde es que no ha pasado nada, su ausencia ha sido total en las decisiones y el fantasma de la privatización de verdad ya asusta.

3) El transporte masivo (MIO). Este sí es un verdadero dolor de cabeza para los ciudadanos. El MIO tiene una flota de buses articulados, padrones y complementarios de 900 vehículos que se esperaban en operación, hoy esta flota está debilitada, hay graves problemas de cobertura y cubrimiento de la totalidad de la ciudad, además de la ineficiencia por la demora de los traslados. El transporte masivo, como resultado de un inadecuado manejo y una deficiente planeación, está a punto de colapsar, del parque automotor solo funciona el 70 por ciento; el hecho más grave de esta crisis es la quiebra de los operadores, sin capacidad financiera para renovación de vehículos, ni tampoco para garantizar la operación del sistema. Ante esta realidad, la ciudad está invadida por motos, cuyas ventas crecieron en un 60 por ciento, paralelo a lo cual el transporte pirata se prolonga como la “solución” desesperada para miles de usuarios, víctimas del descalabro del MIO. Corrupción y erróneas inversiones tienen al borde de una intervención a Metrocali, la empresa del transporte masivo en la ciudad.

Otras áreas públicas


Salud: los logros son escasos. Aunque la ciudad ha librado con éxito la lucha contra los brotes epidémicos del dengue, chikunguya y zika, el municipio ha sido poco incidente en la grave crisis de la red hospitalaria, donde el principal y más grande hospital público (el Universitario del Valle) está al borde de la liquidación, sin una solución efectiva para los miles de usuarios que acuden a sus instalaciones por atención.

Educación: se perfilan políticas integrales de mediano y largo plazo tendientes a subsanar el problema de la educación pública; está en trámite un crédito ante el BID para la construcción y dotación de instituciones educativas en las zonas de mayor poblamiento y necesidad.

Un problema que afecta la educación oficial es la corrupción, manifiesta en los llamados colegios de cobertura, los mismos que absorben el 60 por ciento de la demanda educativa en los estratos 1-2. El nuevo Alcalde no ha roto con esta política, prolongando una problemática muy seria de calidad, tanto por las condiciones físicas de los colegios como por la formación y remuneración de los docentes. Con recursos públicos se sostienen más de 95.000 niños en establecimientos de carácter privado, que no ofrecen ninguna garantía para el educando.

En materia de gestión, el alcalde Armitage es más lo que adeuda que lo realizado en concreción de sus promesas de campaña. El balance refleja una preocupación por atender a los jóvenes, por brindarle capacitación, empleo y reducir tasas de delincuencia.

En otros ítems observamos resultados negativos, resaltados en la movilidad, la operación de los servicios públicos –con permanentes cortes de agua y energía–, claroscuros en el tema ambiental (no hay contundencia en las intervenciones en este tema), y una política social rodeada de buenas intensiones pero de limitadas acciones.

En definitiva, no basta con ser empresario exitoso ni rico con tiempo disponible para ensayar supuestas capacidades en otros escenarios. En lo público lo fundamental es hacer equipo con el conjunto social, identificando las necesidades más álgidas de la ciudadanía, para darles solución, y desatar las energías ciudadanas para asumir en sus manos los retos que les depara la vida diaria. El empresario venido a político –no dispuesto a romper con su clase– no entendió esté reto, ni lo entenderá en los años que le faltan para culminar su alcaldía.

miércoles, 25 de enero de 2017

INUNDACIONES EN #CALI al otro lado del Jarillon...del puente para allá juanchito

inundaciones al otro lado del Jarillon...del puente para allá juanchito
Habitantes del Jarillon muestran  a través de un vídeo la real situación del nororiente de la ciudad, afectados por inundaciones en el lado de Junachito y no del Jarillon, pero tanto la alcaldía de la ciudad como  algunos medios de comunicación insisten en mostrar que las inundaciones se producen  en el lado del jarillon para legitimar los desalojos de  comunidades enteras en donde  no se han producido  nunca ningún tipo de inundaciones.
lo cual no quiere decir que no se deba recuperar esta protección para Cali, pero no  mediante engaños y violando  los derechos de  las comunidades 

MENTIR  A LA COMUNIDAD TAMBIÉN ES CORRUPCIÓN

video


lunes, 23 de enero de 2017

PUENTE ESPAÑA, PATRIMONIO HISTORICO Y ARQUITECTONICO DE #CALI


FOTO CALIHOY

El puente que cruza el río Cali a la altura del Paseo de la Avenida Colombia con calle 11 es una donación que hiciera la Corona Española, con ocasión de la celebración de los 400 años de fundación de la ciudad, en 1936.

Aunque puede ser considerada por muchos como una estructura sencilla sin mayores reconocimientos arquitectónicos, la verdad es que muchos transeúntes lo pasan diariamente, como quiera que es cruce obligado hacia el centro de la capital vallecaucana.

Sin embargo, el modesto pasadero sobre el río que atraviesa al sueño -como denominó el poeta Eduardo Carranza a Cali - se constituye en una tribuna ideal para tomarle fotografías a su vecino puente Ortiz o a la iglesia Ermita, que como centinela del río se ve paciente y resplandeciente ante la lente de quien busca captar una de las mejores postales de la 'Sucursal del Cielo' en horas de la tarde, cuando el viento juguetón y refrescante que se desprende por el Aguacatal le da por acariciar la ciudad y a sus gentes.

FOTO CALIHOY


FOTO CALIHOY

FOTO CALIHOY

http://www.orgullodecali.com/patrimonio-historico/puente-espana

miércoles, 28 de diciembre de 2016

2016 EN #CALI: MAURICE ARMITAGE Y UN AÑO DE MUCHAS LÁGRIMAS



El ambiente decembrino activa reflexiones personales, pero también políticas. ¿Qué pasó en Cali? La politóloga Ana Erazo pone la lupa sobre el primer año de gestión del alcalde Maurice Armitage; cómo es la “acentuación del modelo neoliberal en las ciudades”.


Por: Ana Erazo*. 

2016 marcó el primer año de Maurice Armitage al frente de la Alcaldía; como procesos sociales y políticos nos dispusimos a observar atentamente la forma en cómo se gobernó la ciudad. Fue importante conocer la personalidad de su gobierno y, claro está, de su política consolidada en el Plan de Desarrollo Municipal.
La primera tarea estuvo ahí, en ver que había detrás de las lágrimas del empresario que, como dijo durante su campaña “no sabía de política, que no era un político”, sino que quería aportar con su empuje empresarial a la Cali que tanto le dio para consolidarlo como un hombre rico y filantrópico que ayudaba a los pobres de Siloé.
Lastimosamente, aquel que posó de diferente inscribiendo su candidatura a partir de firmas, aparentemente alejado de los politiqueros y tradicionales partidos políticos, no lo fue. Armitage rápidamente se sumó a más de lo mismo, entró a gobernar para la politiquería, ganó vendiendo su alma caritativa al uribismo y a los grandes empresarios de la construcción en Cali. Un primer diagnóstico: El primer año de Armitage, fue el quinto año de Rodrigo Guerrero.

 El populismo de Armitage, expresado en sus lágrimas

El año empezó con lágrimas por doquier. A donde iba el alcalde y le preguntaban cómo iba a gobernar la ciudad, este rompía en llanto, porque él no sabía cómo ayudar a Cali a salir de la olla en que se encontraba y volverla una ciudad “pujante”. Eso sí, jamás contó en medio de su llanto, que simplemente recogería lo ya pactado por Guerrero con el sector empresarial. Planificar a Cali era lo de menos, ya había un plan, solo se necesitaba aplicarlo.
Fue así como en medios, foros y convenciones lo vimos siempre con lágrimas en los ojos. También lo veíamos acercándose a las comunidades que habían sido afectadas por el gobierno anterior, llegando al Jarillón, al Distrito de Aguablanca y a Siloé, sectores populares a los que iba agradeciendo por haber votado por él. Las promesas en campaña fueron que con él al mando, nunca habría desalojos forzados y que podían concertar con él. En el primer trimestre vimos un Alcalde “considerado” que dialogaba con las comunidades para solucionarles sus problemas, una muy buena táctica para desmovilizar las comunidades.
Entre el llanto y su acercamiento a dichas comunidades, enarboló un discurso de que no era necesario ser comunista, ni socialista, para creer que todos merecíamos la oportunidad de ser iguales, y que debíamos ser cada día más verracos. Embaucó a la gente con promesas de que Cali debía ser una ciudad que brindara empleo para que se “redistribuya la riqueza” y así todos podríamos triunfar, poniéndose él como ejemplo, pues supuestamente de joven fue un pobre que comía pandebono con aguapanela, hoy es uno de los empresarios de la metalurgia y el cemento para la construcción. Bajo estos aspectos, podemos hacer una segunda caracterización: Armitage como un populista. Escondido en ese perfil aplicaría fácilmente el modelo de despojo.

Su plan de gobierno: la acentuación del modelo neoliberal en Cali

Lo primero que debía hacer Armitage era lograr que el Concejo Municipal aprobara su Plan de Desarrollo Municipal. Este alcalde no había sido tan dadivoso con el intríngulis mermelado que se teje en la administración caleña. Los nombramientos y demás puestos políticos que se asignan de manera politiquera y clientelista entre Alcalde y Concejales, no habían sido tan concertados.
El Plan de Desarrollo Municipal, que después de aparentes debates y una vez llegados a “acuerdos”, se aprobó en el Concejo Municipal, no fue para nada novedoso. Su enfoque está en la renovación urbana, en la paulatina privatización de las Empresas Municipales de Cali – EMCALI, el cierre de empresas productivas para reforzar a las medianas y grandes empresas enfocadas al sector servicios, y más seguridad policial para la Cali como ciudad para la paz.
Esta hoja de ruta habla de la Cali renovada, emprendedora, pujante, sustentable y pacífica, completamente basada en el Plan Nacional de Desarrollo de Juan Manuel Santos y el Plan de Ordenamiento Territorial que ya había aprobado Rodrigo Guerrero: La Cali líder de la ciudad -región del sur occidente, cuenca del Pacífico colombiano, competitiva para el mercado de servicios y el sector financiero. Lo que hemos denominado ya, como la ciudad neoliberal.
La estrategia son las Unidades de Planificación Urbanas – UPU y los Territorios de Inclusión y Oportunidades TIO´s. La primera para la renovación urbana y la segunda para seguir poniendo paños de agua tibia en sectores sociales reprimidos, pero que como hemos evaluado, no han servido para brindar vida digna a los caleños y caleñas.
Tal como lo analizamos desde el Frente Amplio para la defensa de Cali, el Plan de Desarrollo Municipal lo podemos resumir en la acentuación del modelo neoliberal en la ciudad, preparándose  para la paz de Santos, con poca inversión social y la consolidación de negocios entre la alcaldía y el sector de la construcción, atrayendo el turismo y al sector financiero.

 La aplicación del modelo de desarrollo: las lágrimas ahora son de otros

 Para el último trimestre del 2016, ya vimos con mayor certeza que había detrás de las lágrimas de Armitage. A mediados del año se realiza en Cali el IV Foro Urbano Nacional que tenía como tarea consolidar la agenda urbana colombiana, que prácticamente consolidaría las “ciudades para la paz”, enfocadas al Sistema Nacional de Juan Manuel Santos, en la integración territorial urbano – rural y el libre desarrollo del mercado, teniendo como eje principal la vivienda desde el sector inmobiliario y la pacificación de los ciudadanos y ciudadanas.
Lo más tenebroso para quienes luchamos por la defensa de la vivienda y el territorio, fue presenciar la firma de la Alianza para la Renovación Urbana de Cali, compuesta por 35 empresas de los sectores financieros, de la construcción e inmobiliario, así como EMCALI, la EMRU y por supuesto la Alcaldía de Santiago de Cali. Dicha alianza público-privada tiene como objetivo la renovación de la ciudad en 6 planes macro y parciales. Entre ellos, se presenta como grandes proyectos de renovación urbana del Jarillón, la Ciudad Paraíso, El Piloto, El Hoyo y la Avenida Sexta.
Ya el Plan de Desarrollo Municipal anunciaba el Proyecto Plan Jarillón, que tiene como objetivo la reubicación de 8777 familias ubicadas en el cinturón del Rio Cauca y Rio Cali, argumentando “riesgo no mitigable” por la supuesta ruptura del dique, a lo cual hemos podido demostrar que es un falso argumento, y que lo que se esconde detrás de ello es un proyecto de renovación para la construcción de un puerto de aguas dulces. Sin embargo, con la firma de esta “Alianza Estratégica” veíamos venir la consolidación del pacto macabro entre el gobierno de Armitage y los empresarios de la ciudad. Y con ello, el desalojo forzado de quienes habitan el Jarillón.
El 18 de octubre de 2016 Armitage deja de ser el alcalde llorón para demostrar lo que es, un hombre decidido a cumplir con lo que Guerrero no pudo hacer gracias a la resistencia de las comunidades y al poco tiempo que le quedaba en el gobierno. La grosería, el machismo, el despotismo y el autoritarismo llegaban mientras se escondía el supuesto corazón filantrópico de Armitage. El alcalde mostró su verdadero rostro al desalojar a más de 60 familias del Sector Venecia y Las Vegas, y lo peor aún, sin tener un plan de reubicación. Las lágrimas ahora son de las mujeres, hombres, niñas y niños para quienes su 2016, no terminó tan bien, pues hoy no tienen un techo, ni donde celebrar las actividades decembrinas. El balance de su año, no será para nada positivo.

¿Y de las otras promesas qué? El balance del empleo y la seguridad

Otros elementos a evaluar de la gestión de Armitage tienen que ver con sus promesas de empleo y de reducción de tasas de inseguridad en la ciudad.  Según datos del Diario El País a seis meses de la gestión del alcalde “Entre enero y junio de este año se presentaron en Cali 687 homicidios, tres casos menos que los registrados en el mismo periodo del 2015 (690).
Así mismo, las cifras de Cali Como Vamos expresa que “En lo relativo a hurtos (entre enero y mayo), las cifras muestran aumentos en hurtos a personas (3705 casos, 27 más que el año pasado); de celulares (1793 denuncias, 397 más que el año pasado y de motos (1266 casos, 234 más que el año pasado).”
Como podemos analizar, las cifras o se sostienen o aumentan. Claro, Armitage sostiene el mismo plan de seguridad de Guerrero, que llegó a consolidar a Cali como la primera ciudad más peligrosa de Colombia y la tercera más peligrosa de América Latina. Y en su Plan de Desarrollo Municipal, en el eje de “Cali Pacífica en Convivencia y Seguridad”, su enfoque es simplemente de mayor dotación a la policía. Es decir, más armas y más uniformes, pero menos resultados para la inseguridad.
Por otro lado, el tema del empleo tampoco es alentador. Según datos del DANE, para el mes de abril la ciudad de Cali se ubicaba en una cifra de desocupación del 12,3%, la más alta en la historia de la ciudad (Diario El país, abril de 2016). Para el último trimestre, la tasa de desempleo tan solo se redujo en 0,2%, con respecto del año pasado (2015). A estos datos, sumémosle el despido masivo de más de 500 personas del Hospital Universitario del valle, así como otros despidos masivos de la compañía Gerdau – Diaco, llegando así a una cifra de 1250 personas, despedidas en Cali entre octubre y noviembre (Pazifico Noticias, noviembre de 2016). Como vemos, la política del eje “Cali Emprendedora y Pujante”, también ha sido un fracaso.

Nuestra proyección 2017

Está claro que el 2016 nos mostró la forma como Armitage seguirá gobernando en sus próximos tres años. Se fueron las lágrimas de cocodrilo y llegó el llanto de miles de familias expulsadas por la fuerza de sus barrios y territorios.
No hay panorama esperanzador, el movimiento social caleño tiene unos retos bastante grandes. Remontar positivamente las crisis en los sectores públicos como el Hospital Universitario y las Empresas Municipales, sumado a la continuidad de la crisis de vivienda con más desalojos programados, tanto en el Jarillón, como en el centro de la ciudad.
Pero las evaluaciones y balances sirven para reacomodar las cargas y reanudar. Es por ello que seguimos insistiendo en la necesidad de retomar nuestra resistencia. El llamado es a reimpulsar el Frente Amplio por la defensa de Cali, que nuevos sectores, procesos, organizaciones sociales y políticas, se sumen a la disputa por el derecho a la ciudad y así ubiquemos la táctica para hacerle frente a Armitage. Hoy Bogotá nos da un ejemplo con su objetivo de revocatoria a Peñalosa (otro muy similar a Armitage). ¿Por qué no pensar en ese camino? La movilización de nuevo será nuestra ruta para el 2017.
* Ana Erazo es politóloga y magister en estudios urbanos; integra la Unidad de Trabajo Legislativo del senador del Polo Democrático Alternativo (PDA) Alberto Castilla.

tomado de: http://lanzasyletras.org/2016/12/20/2016-en-cali-maurice-armitage-y-un-ano-de-muchas-lagrimas/#.WGJ9nEjjJt4.twitter

viernes, 21 de octubre de 2016

#CALI DESCERTIFICADA POR LA SUPERINTENDENCIA DE SERVICIOS PUBLICOS.


la funcionaria responsable de que la ciudad fuera descertificada, es la actual Secretaria de Hacienda Municipal, Maria María Virginia Jordán Quintero, que en su momento era la directora de la Subdireccion de desarrollo integral, La Super habría descertificado a Cali por haber entregado, de forma extemporánea, el reporte de la estratificación al Sistema Unificado de Servicios Públicos (SUI), en el plazo hasta el 30 de abril del 2015 y lo presentó el 12 mayo siguiente.
Polémica por los recursos para agua en el Valle
Gobernación administrará 21.000 millones de 12 municipios descertificados por Superintendencia.
En medio de una controversia, la Superintendencia de Servicios Públicos descertificó a 12 municipios, entre ellos Cali, para el manejo de unos 21.000 millones de pesos para el agua.
La Dirección de Planeación de la capital asegura que cumplió a tiempo con los requisitos y espera que eso lo ratifique la Superintendencia.
Cali está con Argelia, Buenaventura, Bolívar, Calima-El Darién, El Águila, El Cairo, Trujillo, Florida, Roldanillo, Pradera y Ulloa como los municipios descertificados y será la Gobernación la que entrará a manejar los recursos que les destina el ministerio de Vivienda, a través del Sistema General de Participaciones, para agua potable, alcantarillado y los subsidios.
“Pondré toda mi capacidad y experiencia para trabajar con la alcaldía de Cali y continuar, sin traumatismos, con la ejecución de los proyectos priorizados para agua potable y saneamiento básico”, dijo la gobernadora Dilian Francisca Toro.

nota original tomada de: http://app.eltiempo.com/colombia/cali/servicios-polemica-por-los-recursos-para-agua-en-el-valle/16678309

viernes, 16 de septiembre de 2016

#Cali: En Altos del Jordán, comunidad alarmada por deforestación que auspician constructoras




En Altos del Jordán, comunidad alarmada por deforestación que auspician constructoras

Por Natalia Vinasco

Esta es la zona verde de la comuna 18 que, según sus habitantes, se encuentra en riesgo de ser reemplazada por cemento, pues desde hace varios meses distintas constructoras vienen amenazando el medio ambiente en este sector de la ciudad.
Los pobladores denuncian que los múltiples proyectos de vivienda que se han ejecutado en esta Comuna están generando no sólo problemas ambientales sino sociales.
Estos líderes rechazaron que mientras ellos siguen perdiendo las pocas zonas verdes que les quedan en su sector, el Club Campestre, ubicado a tan sólo unos metros de allí siga disfrutando de un amplio pulmón verde que no les pertenece.
Los habitantes de la Comuna 18 esperan que la Administración Municipal tome medidas para evitar que en su territorio se sigan poniendo los intereses económicos de particulares por encima de sus derechos.

martes, 23 de agosto de 2016

El Club Campestre de #Cali no paga el impuesto predial de los terrenos que ocupa



El abogado Henio Márquez quién desde hace varios años viene denunciando la apropiación por parte del Club Campestre de más de 851.000 metros cuadrados propiedad del Municipio, criticó la despótica actitud que sigue teniendo la élite caleña representada en este lugar que, como si fuera poco, no paga impuestos por el terreno que hace 73 años viene ocupando irregularmente.

El jurista lamentó la situación denunciada por voceros de la Comuna 18 respecto a la presunta violación de las normas ambientales por parte de este club en el Río Mélendez, con la anuencia de la CVC.
El abogado Henio Márquez espera que a diferencia del exmandatario Rodrigo Guerrero, el actual alcalde de Cali Maurice Armitage, quién también es socio de este club, sea imparcial en el proceso que se adelanta con el objetivo de rescatar los terrenos usurpados del municipio.
En este momento el proceso de acción popular con el que se pretende recuperar estos terrenos se encuentra en revisión ante el Consejo de Estado. Este abogado aseguró que la devolución de los mismos sería un gran paso hacia la equidad, pues los casi un millón de metros cuadrados que durante 73 años han sido de exclusividad de un grupo reducido de la clase alta de la ciudad, de manera irregular, pasarían a hacer parte de toda la comunidad caleña a la cual realmente pertenecen.

lunes, 8 de agosto de 2016

Masivo rechazo de los caleños a campaña del uribismo contra la paz en el plebiscito




Por Natalia Vinasco

Convencidos de que en Colombia no puede haber un camino distinto al de la paz, los caleños se mostraron indignados con la intención del uribismo de promover el NO en el plebiscito.

Por eso, los caleños desde ya anunciaron que su voto en el plebiscito será positivo.
Aunque muchos caleños reconocen no haber sido víctimas del conflicto armado están convencidos de que su fin es un paso fundamental para empezar a construir por primera vez en la historia una Colombia en paz.
Para los caleños este es un momento histórico en el que todo el pueblo colombiano debe unirse por una misma causa.
Mientras el uribismo promueve su campaña por el NO, el optimismo del pueblo colombiano por lograr un país sin guerra parece imparable.

sábado, 23 de julio de 2016

LAS CANCIONES SALSERAS EN LA HISTORIA DE LA FERIA DE CALI



Desde 1957, la Feria de Cali se ha consolidado como uno de los eventos populares más importantes de la agenda colombiana. Tan solo un año después de su creación se instauró una de las tradiciones que, hasta la fecha captura la atención de los asistentes y de la industria musical: La elección del disco de la Feria. La alternancia entre canciones tropicales, el popular "chucu-chucu", y composiciones de orquestas salseras, dominó los primeros años de la Feria con artistas como Los Corraleros del Majagual, La Billos Caracas Boys, Fruko y sus Tesos, Grupo Niche y Guayacán orquesta entre muchos otros. Durante los últimos años, las tendencias musicales que se imponen en el mercado han influenciado fuertemente la elección de los discos de cada edición, por lo que se han incluído propuestas que fusionan ritmos urbanos con los sonidos tradicionales, convirtiéndose en un tema controversial entre diferentes generaciones. En este especial de 'En Clave de son' hacemos un repaso por los éxitos que pusieron a bailar a los fanáticos durante las festividades de la caña, particularmente en aquellas canciones salseras que se llevaron el reconocimiento del público y que aun retumban en las pistas de baile.



http://co.ivoox.com/es/12237392

lunes, 20 de junio de 2016

¿Hacia dónde va la política de vivienda en Cali?


En las últimas semanas, Santiago de Cali ha despertado con nuevas noticias frente al tema de vivienda. Imágenes de varias familias que exigen entrega de apartamentos, otras que piden un techo por ser desplazadas víctimas del conflicto armado y algunas más que exigen digna reubicación ante planes de renovación.
Por Ana Erazo*.
LA MULTIPLICACIÓN DE LOS CONFLICTOS
El primer caso tiene que ver con la toma de apartamentos en Altos de Santa Elena por parte de 62 familias. Habitantes del asentamiento informal “Nueva Ilusión”, ubicado sobre el Jarillón Rio Cauca al oriente de Cali, decidieron realizar una toma pacífica de los apartamentos que bajo la política de vivienda gratuita debieron habérseles entregado desde hace 4 años. Entrega que nunca se dio por incumplimiento de las constructoras. Después de más de tres días de ocupación y un acuerdo formal de pronta entrega de sus predios, estas familias se encuentran de nuevo en el asentamiento, a la espera que la Secretaría de Vivienda cumpla lo acordado.
Por otro lado, las familias desplazadas por el conflicto armado que realizaron la toma a los apartamentos de Ramalí (otro complejo de vivienda de la Política de vivienda), fueron brutalmente desalojadas por el Escuadrón Móvil Anti Disturbios -ESMAD-, ordenados por la Secretaria de Vivienda Laura Lugo. El dato curioso, es que las familias estaban siendo aparentemente atendidas por la señora Lugo, quien se mostró supuestamente dispuesta a llegar a un acuerdo con las familias. El desalojo se da en horas de la noche, después del dialogo con la Secretaria de Vivienda en el día.
La ausencia de política en una ciudad conflictiva
Las imágenes del Jarillón Rio Cauca y las familias que lo habitan siguen siendo motivo de especiales y portadas de algunos medios de comunicación en Cali, no bajo pretexto de visibilizar la situación de las familias, si no para hacer creer a la comunidad caleña, que estas familias obstaculizan el desarrollo de la ciudad.
El problema de las familias que fueron desalojadas hace ya un año, y que fueron emblema de resistencia por su toma a La Ermita, aún sigue latente. Entre diálogos sin hechos sobre la reubicación los líderes y lideresas que defienden el derecho a un hogar digno, se encuentran a la espera de llevar a cabo un dialogo serio con el gobierno del alcalde Maurice Armitage.
Y así como estas noticias, no cesan los ejemplos de caleños y caleñas que insisten en exigir su derecho a la vivienda digna. Pero quizás la causa de mayor preocupación es que el nuevo gobierno no ha planteado una política clara para atender el déficit de vivienda. El alcalde Armitage ha pronunciado en varias ocasiones su disposición al dialogo con los actores de esta problemática, pero al parecer los diálogos se quedan en oídos sordos de una política de desarrollo que debe continuar y la exigencia de un derecho constitucional.
Para quienes venimos acompañando la defensa del derecho a la vivienda digna, no es un secreto que la política de vivienda gratuita ha sido ineficiente, y que al contrario, ha sido caballito de batalla para que tanto el gobierno nacional como los gobiernos locales saquen pecho a la hora de exigir votación. Pero que como política pública que solucione de raíz la problemática, no se acerca ni el 50% de la meta estipulada. No cumple con reducción del déficit cuantitativo y al contrario ha sido un problema en el que ganan las grandes constructoras del país.
Desmenuzando esta preocupación en el caso caleño, hoy por ejemplo el gobierno de Armitage ni siquiera ubica el tema vivienda dentro del Plan de Desarrollo Municipal como un eje principal de su gobierno, no hay componentes, ni programas de intervención concretos más allá de la política pública nacional. La política de vivienda, tal como lo define Armitage en su gobierno, será una herramienta fundamental en la consolidación del G11, demostrando que no lo analiza como un derecho social, sino como actor importante en el modelo de desarrollo neoliberal.
Como impulsora de la campaña Hogar Digno Hogar en Cali del Congreso de los Pueblos y del Frente Amplio por la defensa de Cali, iniciativa en la que nos articulamos varios procesos en defensa del territorio y de lo público, considero más que vigente la lucha por el derecho a la vivienda digna y convocamos a la comunidad caleña a que continuemos generando iniciativas de articulación y movilización por la exigencia de nuestros derechos. Solo de esta manera, podremos fijar las bases de una Cali con garantías por el derecho a la ciudad.
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